
Internacional, 14 de septiembre de 2026.- Más de 60 personas fueron detenidas en Turquía durante redadas policiales en bares, discotecas y viviendas vinculadas a la comunidad LGBTIQ+, informó el ministro de Justicia, Akin Gurlek. Estas acciones forman parte de la campaña “Mi familia está a salvo”, que busca reforzar los valores familiares tradicionales.
Las operaciones se llevaron a cabo la noche del domingo 13 de septiembre en varias ciudades, incluyendo Estambul, Ankara e Izmir. La policía también allanó oficinas de asociaciones LGBTIQ+ y un hammam señalado por las autoridades como un lugar de prostitución. Según Gurlek, se iniciaron procesos legales contra 162 sospechosos, 9 organizaciones y 13 empresas en 15 provincias.
https://s.france24.com/media/display/d866e9c2-b011-11f1-8e3c-005056bf30b7/w:1280/p:16×9/000-C8762G3.jpg
Contexto y reacción internacional
La comunidad LGBTIQ+ en Turquía ha sido objeto de una creciente represión bajo el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien ha calificado a este movimiento de “desviado” y responsable de la caída en la tasa de natalidad. En 2015, el gobierno prohibió el Orgullo de Estambul y desde entonces ha dispersado violentamente cualquier intento de manifestación.
La Unión Europea expresó preocupación por las detenciones y pidió a Ankara respetar los derechos humanos. Christian Wigand, portavoz de la Comisión Europea, señaló que se sigue de cerca la situación. Por su parte, el relator del Parlamento Europeo sobre Turquía, Nacho Sánchez Amor, calificó las acciones como una “escalada impactante de la represión”.
Impacto en la sociedad y próximos pasos
Organizaciones como Kaos GL denunciaron que casi 50 defensores de los derechos LGBTIQ+ han sido detenidos o están bajo procesos legales. Las autoridades justifican las redadas argumentando la difusión de “contenidos obscenos” accesibles para menores. Sin embargo, activistas y grupos de derechos humanos califican estas acciones como operaciones políticas para imponer un modelo familiar monolítico.
El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ha intensificado su postura conservadora para mantener el apoyo de sectores tradicionales. Mientras tanto, la comunidad internacional y grupos locales continúan denunciando la discriminación y exigen el respeto a los derechos fundamentales.
Estas redadas evidencian un aumento en la tensión social y política en Turquía, con repercusiones en la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión.
También puedes leer: Más noticias de Internacionales en OLA Noticias.


















