
Internacional, 7 de septiembre de 2026.- El volcán Anak Krakatau, ubicado en el estrecho de Sonda entre las islas de Java y Sumatra en Indonesia, ha registrado una nueva erupción que ha despertado inquietudes sobre la posibilidad de un tsunami, fenómeno que en 2018 causó graves daños y pérdidas humanas.
Actividad reciente y monitoreo actual
El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia (PVMBG) reportó que Anak Krakatau mantuvo una erupción casi continua durante aproximadamente 25 horas desde el 4 hasta el 6 de septiembre de 2026. Posteriormente, se registró una erupción estromboliana, caracterizada por explosiones que lanzan fragmentos incandescentes alrededor del cráter. A pesar de esta actividad, el volcán permanece en nivel III de alerta (Siaga) y se mantiene una zona de exclusión de tres kilómetros para proteger a la población.
Las autoridades indonesias, a través del sistema de alerta temprana de tsunamis InaTEWS, no han detectado hasta el momento anomalías en el nivel del mar que indiquen la formación de un tsunami asociado a esta erupción. Por ello, se ha pedido a las comunidades costeras mantener la calma y evitar la difusión de información no confirmada.
Riesgos volcánicos y antecedentes históricos
Los volcanes pueden generar tsunamis cuando ocurren eventos que desplazan grandes volúmenes de agua, como el colapso de un flanco volcánico o flujos piroclásticos que ingresan al mar. En 2018, el colapso del flanco suroeste de Anak Krakatau provocó un tsunami que alcanzó alturas de hasta 13 metros, causando al menos 437 muertes en las costas de Java y Sumatra.
Este tipo de tsunamis volcánicos representa un desafío para los sistemas de alerta, ya que pueden ocurrir sin señales sísmicas previas. Sin embargo, la Agencia Geológica de Indonesia señala que la estructura actual del volcán es pequeña y no presenta condiciones para un colapso similar al de 2018.
La historia del sistema volcánico Krakatoa también recuerda la catastrófica erupción de 1883, que generó tsunamis mortales con un saldo aproximado de 36 mil fallecidos. Anak Krakatau, que significa “hijo de Krakatau”, emergió posteriormente en la caldera formada tras aquella erupción.
Por ahora, el monitoreo constante y las medidas de prevención buscan minimizar riesgos ante posibles nuevas erupciones o fenómenos asociados. La experiencia pasada subraya la importancia de vigilar no solo la actividad volcánica visible, sino también la estabilidad del edificio volcánico y su interacción con el mar.
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