
Internacional, 30 de julio de 2026.- Las 55 federaciones que integran la UEFA votaron este jueves para boicotear los Mundiales si la FIFA aprueba su plan de abrir la propiedad de los torneos a inversores privados. La decisión se tomó en una reunión virtual liderada por Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, en rechazo a la propuesta presentada por Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
El boicot afectaría todas las competiciones organizadas por la FIFA, incluyendo las Copas Mundiales masculinas, femeninas y la Copa Mundial de Clubes. La UEFA y sus miembros consideran que la Copa del Mundo es un legado deportivo que no debe ser comercializado ni vendido a terceros.
La UEFA emitió un comunicado en el que calificó la propuesta de la FIFA como “irresponsable e indefendible”, criticando la falta de consulta con los responsables del fútbol y denunciando que se trata de un intento de “intimidación” para imponer un cambio sin consenso.
Boicot Mundial FIFA: rechazo europeo a inversión privada
El plan de la FIFA contempla crear una filial comercial llamada Fifa Forward Enterprise (FFE), que gestionaría los principales eventos y permitiría la entrada de inversores minoritarios sin control. Thrive Eternal, firma estadounidense de capital de riesgo, sería la principal inversora. La propuesta incluye un incentivo económico de 40 millones de dólares para las federaciones que la apoyen.
El primer examen de esta postura será en octubre, durante los playoffs de la Copa Mundial Femenina. La UEFA advierte que, de aprobarse la medida, las federaciones europeas no participarán en esos torneos ni en futuras ediciones.
Impacto y contexto en el fútbol internacional
Europa representa la mayoría de los equipos más exitosos del mundo, con 13 títulos mundiales y seis de los ocho cuartofinalistas del Mundial 2026. Por ello, su boicot podría afectar significativamente la relevancia y desarrollo de los campeonatos FIFA.
La polémica surge en un contexto donde la FIFA busca consolidar sus operaciones comerciales, pero enfrenta críticas por la falta de transparencia y por priorizar intereses económicos sobre el legado deportivo global.
La votación final sobre esta propuesta está prevista para septiembre. Mientras tanto, las federaciones europeas mantienen su postura firme en defensa del modelo actual, advirtiendo que la apertura a inversión privada podría alterar irreversiblemente la naturaleza del fútbol mundial.
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