
La Habana, Cuba, 30 de julio de 2026.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, inició una visita oficial a Cuba para dialogar con su homólogo Miguel Díaz-Canel sobre el impacto del bloqueo impuesto por Estados Unidos contra la isla. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, confirmó que el encuentro busca conocer la situación social y económica que enfrenta Cuba debido a las sanciones estadounidenses.
Petro, cuyo mandato presidencial concluye la próxima semana, ha sido un crítico abierto de la política de Estados Unidos hacia Cuba, especialmente del embargo vigente desde 1962. Además, ha denunciado el reciente bloqueo petrolero y las medidas restrictivas contra dirigentes cubanos, calificando estas acciones como una amenaza para la seguridad regional.
La visita de Petro se produce en un contexto político complejo, ya que su sucesor, Abelardo de la Espriella, anunció que romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua al asumir la presidencia el 7 de agosto. De la Espriella, aliado del expresidente Donald Trump, calificó a ambos países como “tiranías”.
El gobierno cubano respondió al anuncio calificándolo como una “clara subordinación” a la política estadounidense. La isla ha mantenido históricamente vínculos estrechos con Colombia, siendo sede de los diálogos de paz que culminaron en el acuerdo con las FARC en 2016.
Contexto de la visita de Gustavo Petro a Cuba
La reunión entre Petro y Díaz-Canel se centrará en evaluar las consecuencias sociales y económicas del bloqueo estadounidense. La canciller Villavicencio destacó que el presidente colombiano busca entender de primera mano el impacto de la “política de ahogamiento” que afecta a Cuba desde hace décadas.
Este viaje es la última salida internacional de Petro antes de entregar el poder. Su postura contrasta con la línea política de su sucesor, lo que anticipa un cambio significativo en la relación bilateral entre Colombia y Cuba.
Implicaciones para las relaciones diplomáticas en América Latina
La ruptura anunciada por Abelardo de la Espriella con Cuba y Nicaragua podría alterar el mapa diplomático en la región. La decisión refleja una alineación más cercana con la política estadounidense, en particular con las posiciones adoptadas durante la administración Trump.
Este giro político podría afectar la cooperación regional y los procesos de diálogo que han tenido lugar en la isla, como el histórico acuerdo de paz con las FARC. La comunidad internacional observa con atención estos movimientos que podrían generar tensiones adicionales en América Latina.
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