
Internacional, 26 de julio de 2026.- Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional venezolana electa en 2015, encabeza las negociaciones entre la oposición y el gobierno interino de Delcy Rodríguez para avanzar en la recuperación democrática de Venezuela. Desde su regreso al país tras años en el exilio en España, Figuera ha asumido un rol clave en el diálogo político promovido por Estados Unidos y aceptado por el chavismo.
Figuera, cirujana de formación y dirigente social desde su juventud, ha mantenido un perfil institucional y discreto dentro de la oposición venezolana. Fue elegida para presidir la Asamblea Nacional en enero de 2023, tras la eliminación del gobierno interino de Juan Guaidó. Su liderazgo se distingue por el énfasis en el trabajo parlamentario y la representación institucional más que en la confrontación pública.
Su trayectoria política inició en Caracas, donde creció en el sector popular de Catia y se involucró en el movimiento estudiantil. Fue diputada desde 2010 y presidió comisiones legislativas enfocadas en temas sociales, ciencia y familia. En 2006 enfrentó un diagnóstico de leucemia, experiencia que ha señalado como un punto de inflexión personal y político.
Tras la muerte bajo custodia del concejal Fernando Albán en 2018, Figuera denunció irregularidades y sufrió amenazas y vigilancia, lo que la llevó a exiliarse en España. Durante su estancia, trabajó en el cuidado de personas mayores y enfrentó las dificultades del exilio junto a su hija. Pese a ello, mantuvo su compromiso con la política venezolana y la defensa de los derechos humanos.
En el contexto actual, Figuera lidera las conversaciones con el oficialismo para la reforma del sistema electoral y la creación de una autoridad electoral creíble. Estas negociaciones, que se iniciaron el 1 de agosto, cuentan con el respaldo del Departamento de Estado de Estados Unidos, que ha privilegiado su perfil institucional para facilitar el diálogo.
A diferencia de otros líderes opositores con mayor presencia mediática, como María Corina Machado o Juan Guaidó, Figuera se ha enfocado en construir consensos y preservar la institucionalidad. Su papel es fundamental para diseñar una hoja de ruta hacia elecciones libres y una transición democrática sostenible en Venezuela.
Perfil y desafíos de Dinorah Figuera
Figuera ha sido descrita como una dirigente moderada, con experiencia en política de base y capacidad negociadora. Su trabajo parlamentario incluye la defensa de los derechos de las mujeres y la incorporación de una perspectiva de género en la reconstrucción institucional del país. En entrevistas ha denunciado el machismo del régimen chavista y la invisibilización de la violencia de género.
Impacto del exilio y compromiso político
El exilio no ha disminuido su compromiso con Venezuela. A pesar de las dificultades personales y familiares, Figuera regresó para asumir la responsabilidad de liderar el diálogo político. Su experiencia en España y su perfil técnico la posicionan como una figura clave para mediar entre la oposición y el chavismo, en un momento crucial para el futuro político del país.
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