
Internacional, 21 de julio de 2026.- El papa León XIV publicó la primera antología que compila sus discursos sobre la paz, en la que advierte sobre los riesgos de las armas atómicas y defiende el desarme como camino para evitar conflictos globales.
En el prólogo del libro titulado Desarmada y desarmante, editado por la Editorial Vaticana, el pontífice señaló que las armas nucleares no generan paz, sino que contribuyen a una carrera armamentística que genera temor en el mundo. La reflexión fue divulgada este martes a través de medios oficiales del Vaticano.
León XIV, quien actualmente se encuentra en descanso en el palacio de Castel Gandolfo, recordó que aunque la paz es un anhelo universal, esta se ve amenazada constantemente. Citó el Global Peace Index, que reporta que 103 países están involucrados en algún tipo de conflicto, lo que evidencia la fragilidad del estado pacífico mundial.
El papa enfatizó que la paz es una responsabilidad individual que comienza con la actitud de cada persona frente a la tensión o el conflicto. Advirtió que juzgar y condenar a otros fomenta la indiferencia y el odio, factores que destruyen la convivencia pacífica.
La paz se construye con verdad y desarme
En su discurso, León XIV criticó a quienes justifican la guerra bajo el argumento de buscar la paz. “Nadie declara querer la guerra por la guerra misma”, expresó, destacando que todos los seres humanos aspiran a la justicia y a vivir en paz.
El pontífice recordó las devastadoras consecuencias del uso de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, citando también a Juan Pablo II y al cantautor Bob Dylan para reforzar su mensaje contra el armamentismo.
Además, lanzó una pregunta inquietante sobre el futuro de la humanidad ante la combinación del dominio tecnológico y el rearme global, que a su juicio pone en riesgo la continuidad de la especie humana en la Tierra.
Ejemplos de responsabilidad y esperanza
León XIV destacó la importancia de la conciencia individual al mencionar al oficial soviético Stanislav Petrov, quien en 1983 evitó un conflicto nuclear al no reportar un falso ataque de misiles. Contrapuso esta acción humana a la posibilidad aterradora de que máquinas tomen decisiones de guerra sin control humano.
Finalmente, el papa invitó a mirar hacia el futuro con esperanza, subrayando que la paz se encarna en protagonistas anónimos que actúan conforme a su conciencia.
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