
Caracas, Venezuela, 8 de julio de 2026.- El gobierno de Venezuela solicitó formalmente la liberación urgente de sus activos financieros congelados en el extranjero con el objetivo de destinarlos íntegramente a las tareas de reconstrucción y auxilio, luego de los recientes y devastadores terremotos que han cobrado la vida de más de 3,600 personas en el país.
El llamado diplomático fue realizado por el canciller venezolano, Iván Gil, durante una sesión de trabajo virtual con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). Gil enfatizó que los fondos de las cuentas bancarias internacionales de la nación permanecen bloqueados debido a sanciones financieras externas que calificó de ilegales, por lo que urgió a las potencias y entidades bancarias que retienen dichos recursos a flexibilizar las restricciones para atender la emergencia nacional.
Los movimientos telúricos, que registraron magnitudes de 7.2 y 7.5, golpearon con fuerza la región norte del país, ensañándose principalmente con el estado costero de La Guaira. En esta demarcación, el colapso masivo de conjuntos habitacionales, edificios públicos y redes de infraestructura civil ha dejado a miles de familias a la intemperie. El último balance oficial de las autoridades locales actualizó la cifra de víctimas fatales a 3,685 y reportó cerca de 17,000 heridos, números que siguen bajo revisión constante debido a las labores de remoción de escombros.
Plan de contingencia de Naciones Unidas en el terreno
El secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, se trasladó a territorio venezolano para supervisar de primera mano la magnitud del desastre. El funcionario de las Naciones Unidas confirmó que se requiere una inyección económica inmediata de 296 millones de dólares para dar cobertura básica y asistencia socioeconómica a 1.3 millones de personas damnificadas durante los próximos seis meses.
Plan de Emergencia Humanitaria: Fletcher constató la gravedad de los daños estructurales en La Guaira y aseguró que la OCHA ya cuenta con un mapa de ruta operativo claro, con plazos definidos y prioridades de distribución para canalizar la ayuda internacional de manera eficiente.
Cooperación internacional contra reloj
Para la administración venezolana, el acceso inmediato a los fondos retenidos en el extranjero constituye el pilar financiero fundamental para costear la maquinaria pesada, los insumos médicos de alta especialidad y los materiales de construcción necesarios para levantar las zonas habitacionales destruidas.
Mientras se debate la liberación de los activos en los circuitos financieros internacionales, los equipos de protección civil locales y las brigadas de la ONU trabajan de forma coordinada en el establecimiento de refugios temporales, distribución de agua potable y servicios de salud de emergencia en las comunidades más aisladas del litoral central.
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