
22 DE ABRIL DEL 2026 – NACIONAL. El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí, ha señalado que la rápida expansión de la IA obligará a las instituciones educativas a transformar por completo sus sistemas de calificación. Según el académico, no tiene sentido intentar prohibir estas herramientas tecnológicas, sino que lo ideal es enseñar a los alumnos a utilizarlas de manera responsable y ética. En lugar de verla como una amenaza, la universidad busca integrarla para que el proceso de aprendizaje sea mucho más dinámico y acorde a los tiempos que vivimos actualmente.
Durante un foro realizado en Madrid, Lomelí mencionó que la llegada de la tecnología inteligente sugiere un regreso a métodos más tradicionales pero efectivos, como los exámenes orales o la defensa directa de proyectos. El objetivo es que los profesores puedan evaluar la capacidad real del estudiante para analizar datos y generar conclusiones propias a partir de lo que una computadora puede entregarles. Para el rector, el esfuerzo personal sigue siendo el motor principal del estudio, pero ahora ese esfuerzo será reforzado por estas nuevas capacidades digitales.
Un consejo para normalizar el uso tecnológico
Para lograr una integración ordenada, la máxima casa de estudios ya está trabajando en la creación de un consejo especializado que definirá las reglas del juego. Este grupo de expertos tiene la misión de proponer lineamientos claros sobre cómo la inteligencia generativa puede ser utilizada en la docencia y qué tipo de inversiones económicas se requieren. No se trata solamente de comprar software, sino de crear una cultura donde tanto alumnos como maestros sepan aprovechar las ventajas de estas plataformas sin caer en riesgos innecesarios.
El rector, quien también es economista e historiador, enfatizó que la IA tendrá un impacto profundo en el mercado laboral y las universidades deben preparar a los jóvenes para ese escenario. Formar a los docentes es el primer paso crítico, ya que ellos deben ser los guías que expliquen no solo los beneficios, sino también los inconvenientes y los posibles sesgos de estas herramientas. Se busca que el campus sea un laboratorio de convivencia donde la tecnología sea un aliado del conocimiento y no un sustituto del pensamiento crítico.
Salud mental y el peso de las redes digitales
Más allá de la tecnología en el salón de clases, el rector también mostró su preocupación por cómo las redes sociales están afectando la salud de los estudiantes. Mencionó que, tras el encierro por la pandemia, muchos jóvenes desarrollaron una dependencia emocional muy fuerte hacia las plataformas digitales, lo que ha alterado sus habilidades para convivir en persona. Esta situación ha provocado que la inteligencia computacional y el acceso a contenidos digitales influyan incluso en la seguridad física de los alumnos dentro y fuera de las instituciones.
La UNAM ya cuenta con programas de seguimiento médico para detectar a tiempo indicadores de ansiedad o depresión entre su comunidad estudiantil. Lomelí subrayó que el cuidado de la mente es un tema de salud pública que requiere la colaboración de diversas instituciones gubernamentales para dar una atención específica. De esta manera, la universidad no solo se enfoca en que los estudiantes dominen la IA, sino en que también tengan un equilibrio emocional sano para enfrentar los retos de una sociedad cada vez más conectada y compleja.













