
Herat, Afganistán, 9 de junio de 2026.- Decenas de hombres se manifestaron en la ciudad de Herat, en el oeste de Afganistán, para protestar contra las recientes restricciones impuestas a las mujeres por el gobierno talibán. La protesta fue dispersada por la policía, que negó el uso de armas de fuego con balas reales durante el operativo.
La movilización se produjo tres días después de que la policía moral detuviera a mujeres que no cumplían con el código de vestimenta obligatorio, que exige cubrirse de pies a cabeza con prendas como el burka o chador. En Afganistán, las mujeres deben portar túnicas largas, hiyab y velo facial para salir a la vía pública.
Un manifestante de 33 años, que prefirió mantener el anonimato, denunció que las fuerzas de seguridad usaron palos, látigos y armas de fuego para dispersar a la multitud, incluso disparando al aire. Sin embargo, la policía local negó estas acusaciones y señaló que los manifestantes intentaban alterar el orden público.
Testigos en el lugar reportaron que las fuerzas de seguridad golpearon a manifestantes y dispararon hacia la multitud, dejando a varias personas heridas. La agencia AFP no pudo verificar de forma independiente estas heridas, pero un fotógrafo presente confirmó la violencia durante la dispersión.
Respuesta de la ONU y contexto de la protesta
Richard Bennett, relator especial de la ONU sobre derechos humanos en Afganistán, expresó su alarma por el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos en Herat. La protesta fue convocada a través de redes sociales para defender los derechos de las mujeres frente a las restricciones impuestas por los talibanes.
Esta manifestación es poco común en Afganistán, donde las protestas se han vuelto casi imposibles debido a las violentas represalias desde que los talibanes retomaron el poder en agosto de 2021 y aplicaron una interpretación estricta de la ley islámica, limitando el acceso de las mujeres a la educación, el empleo y la vida pública.
Defensa de las autoridades talibanas
El portavoz de la policía de Herat, Said Masud Husaini, calificó a los manifestantes como “alborotadores” que se reunieron bajo el pretexto de protestar por el uso del hiyab, que definió como una obligación divina. Aseguró que las fuerzas actuaron dentro de sus responsabilidades legales para garantizar la seguridad y pidió a la población respetar la ley islámica y las normas sociales.
Los talibanes no confirmaron el uso de armas de fuego contra los civiles durante la protesta. Esta movilización rompe un prolongado silencio en las calles de Afganistán, donde las manifestaciones han sido reprimidas con violencia en los últimos años.
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