
Internacional, 27 de mayo de 2026.- Venezuela atraviesa una grave crisis eléctrica que afecta a la mayoría de sus hogares y limita su recuperación económica y petrolera. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2025, nueve de cada diez viviendas sufren cortes de luz frecuentes, y cuatro de cada diez enfrentan apagones diarios que se prolongan por varias horas.
Las interrupciones en el suministro eléctrico no son recientes. Desde 2009, el país ha implementado medidas de racionamiento y declaró una emergencia eléctrica en 2010, sin que la situación haya mejorado significativamente. En 2026, los cortes parecen intensificarse, generando protestas y pérdidas económicas en distintos sectores.
El ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, atribuye los problemas al aumento de la demanda por la reactivación económica y las altas temperaturas. Sin embargo, expertos como Miguel Lara, ingeniero con amplia experiencia en el sector, señalan que la capacidad real disponible del sistema eléctrico venezolano está por debajo de lo necesario para cubrir la demanda actual, lo que impide sostener el crecimiento industrial y comercial.
Causas y limitaciones del sistema eléctrico
Venezuela cuenta con una capacidad instalada teórica de 36.000 megavatios, pero solo dispone aproximadamente de 13.000 a 13.500 megavatios operativos. La mayor parte de la energía proviene de fuentes hidroeléctricas, que generan alrededor de 17.000 megavatios, aunque solo se pueden utilizar 10.000 debido a limitaciones en la transmisión. Las plantas termoeléctricas operan a un bajo porcentaje de su capacidad, lo que agrava la escasez.
Esta situación afecta directamente la producción petrolera, ya que las operaciones requieren electricidad constante para el funcionamiento de taladros, refinerías y gasoductos. Empresas como Chevron han reportado que las fallas eléctricas causan la paralización de decenas de pozos, impactando la producción nacional.
Impacto económico y perspectivas
Los cortes prolongados afectan la operatividad de comercios y servicios, generando pérdidas económicas y un desgaste social considerable. La Cámara de Comercio de Valencia ha solicitado créditos para que los negocios puedan adquirir equipos que les permitan operar durante los apagones.
Para revertir esta crisis, especialistas estiman que se requieren inversiones cercanas a 45.000 millones de dólares y un plazo de seis años para recuperar y modernizar el sistema eléctrico. Además, señalan que un cambio en el modelo de gestión político es fundamental para mejorar la eficiencia y transparencia en el sector.
Mientras tanto, la población venezolana continúa adaptándose con soluciones temporales como lámparas y ventiladores a batería, en espera de una mejora que permita un suministro eléctrico estable y confiable.
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