
4 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Un nuevo episodio de violencia en Nigeria ha sacudido a la comunidad internacional este domingo tras confirmarse la muerte de más de 30 personas. El ataque fue perpetrado por grupos de delincuentes armados que irrumpieron violentamente en una pequeña aldea ubicada en la región centro-norte del país africano. Según las autoridades locales, los agresores no solo acabaron con la vida de los residentes, sino que también privaron de su libertad a varios ciudadanos, sumando más angustia a las familias de la zona.
La tragedia ocurrió específicamente en el pueblo de Kasuwan Daji, perteneciente al distrito de Kabe, donde los criminales sembraron el caos durante la jornada del sábado. El vocero de la policía del Estado de Níger informó que los atacantes incendiaron el mercado principal de la localidad y saquearon múltiples tiendas con el objetivo de robar alimentos y suministros básicos. Esta situación refleja el nivel de desesperación y la falta de control que se vive en algunas zonas rurales debido a la constante inseguridad en Nigeria.
Detalles del ataque y secuestros masivos
Los informes oficiales detallan que las víctimas fueron sometidas de manera cruel antes de perder la vida, según evidencias visuales que circularon tras el asalto. Fotos y videos obtenidos por agencias de noticias muestran a varias personas con las manos atadas a la espalda, una señal de la brutalidad con la que operan estos grupos. Además de los fallecidos, la cifra exacta de personas secuestradas aún está por determinarse, lo que mantiene en alerta a los cuerpos de seguridad por los conflictos en Nigeria que parecen no tener fin.
Este tipo de bandas armadas se han vuelto una presencia constante y peligrosa en las regiones del noroeste y centro-norte del territorio nigeriano. Su modo de operación habitual consiste en realizar secuestros masivos con el único fin de exigir rescates económicos a las familias o al gobierno, además de desvalijar pueblos enteros para subsistir. El estado de Níger se ha consolidado lamentablemente como uno de los puntos más críticos y vulnerables ante esta ola de ataques en Nigeria durante los últimos meses.

Un panorama de crisis multidimensional
Nigeria, siendo la nación más poblada de todo el continente africano con 230 millones de habitantes, enfrenta desafíos de seguridad extremadamente complejos en diversas áreas. El país lidia simultáneamente con una insurgencia yihadista de larga duración y constantes enfrentamientos entre grupos de agricultores y ganaderos por el control de las tierras. Estos factores, sumados a las actividades de las bandas criminales, alimentan un ciclo de violencia en Nigeria que afecta tanto a las regiones del norte como a las del sur.
Aunque el país tiene una división marcada entre un norte mayoritariamente musulmán y un sur principalmente cristiano, la realidad es que la delincuencia no discrimina religiones. Los problemas de gobernanza y la falta de recursos para patrullar zonas remotas permiten que estos grupos operen con cierta impunidad en el vasto territorio. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la inseguridad en Nigeria sigue cobrando vidas civiles y desplazando a miles de personas de sus hogares de manera forzosa cada año.






