
El primer ministro de Viktor Orbán aseguró que Ucrania intenta generar inestabilidad política en su país a pocas semanas de las elecciones parlamentarias programadas para el 16 de abril. Según el mandatario, el objetivo sería favorecer la llegada de un gobierno cercano a Kiev. Sus declaraciones se dieron en un contexto de creciente tensión entre ambos países.
Orbán publicó en sus redes sociales que “Ucrania quiere el caos en Hungría”, frase que rápidamente generó reacciones tanto dentro como fuera del país. El líder húngaro sostiene que existe una estrategia para influir en el escenario político interno en un momento clave para el futuro del Parlamento húngaro y del rumbo político de Hungría.
Acusaciones de intervención electoral
El mandatario afirmó que el Gobierno ucraniano estaría interviniendo en el proceso electoral mediante el financiamiento del partido opositor Tisza. De acuerdo con sus palabras, esta supuesta ayuda tendría como fin debilitar a su administración y fortalecer a sectores políticos que respalden los intereses de Kiev en la región.
Además, habló de un presunto “chantaje político” relacionado con el bloqueo del flujo de petróleo a través del oleoducto Oleoducto Druzhba. Esta infraestructura energética, que atraviesa territorio ucraniano, ha sido clave para el suministro de crudo ruso hacia Hungría y Eslovaquia. El señalamiento elevó la tensión diplomática y abrió un nuevo frente en la disputa bilateral.
Orbán denunció que la interrupción del oleoducto busca “aumentar los precios del combustible y los gastos domésticos” en Hungría. En ese sentido, remarcó que su Gobierno no cederá ante presiones externas. “Hungría no cederá. Defenderemos a las familias húngaras”, subrayó en su mensaje, insistiendo en que la prioridad es proteger la economía nacional.
Impacto político y económico del conflicto
El primer ministro también compartió un video de su discurso durante la inauguración del Consejo de Paz impulsado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. Allí reiteró que, a su juicio, Ucrania estaría interesada en provocar un escenario de caos en Hungría que afecte directamente a la población.
Según explicó, la intención sería que el malestar social por el aumento de precios influya en el resultado electoral. Para Orbán, este supuesto plan busca facilitar la llegada de un gobierno proucraniano que cambie la postura actual de Budapest frente al conflicto entre Rusia y Ucrania, especialmente en temas energéticos y de sanciones.
En el plano económico, expertos señalan que cualquier alteración en el suministro energético puede tener efectos directos en la inflación y en el costo de vida. Hungría depende en gran parte del petróleo ruso que llega por el Druzhba, por lo que un bloqueo prolongado podría generar presión sobre el mercado interno, afectar a sectores industriales y aumentar el gasto público en subsidios.






