
En una sesión urgente ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Gobierno de México reafirmó su postura de rechazo absoluto a la reciente intervención armada en territorio venezolano. El embajador Héctor Vasconcelos fue el encargado de expresar la preocupación del Estado mexicano, señalando que esta acción bélica rompe con los principios básicos de convivencia entre las naciones. La postura de México fue clara al exigir que se respete la autodeterminación de los pueblos y se evite el uso de la fuerza para resolver conflictos políticos.
Durante su intervención, el representante diplomático subrayó que esta maniobra armada representa una violación directa a la Carta de la ONU, documento que rige la paz mundial. México insistió en que ningún país, por poderoso que sea, tiene el derecho de intervenir militarmente en los asuntos internos de otro. Esta posición refleja la tradición histórica de la diplomacia mexicana, la cual siempre ha favorecido el diálogo y la negociación sobre cualquier tipo de despliegue de combate o agresión externa.
Riesgos para la estabilidad en América Latina
El embajador Vasconcelos advirtió que la continuidad de esta intervención de las fuerzas estadounidenses pone en serio peligro la paz de toda la región. Según el diplomático, estas acciones solo generan un ambiente de incertidumbre que puede escalar a un conflicto mayor, afectando no solo a Venezuela sino a los países vecinos. México hizo un llamado a la comunidad internacional para no permitir que la ofensiva militar se convierta en una práctica común que ignore los canales diplomáticos establecidos desde hace décadas.
Además de los riesgos de violencia, se señaló que este tipo de eventos debilitan fuertemente el multilateralismo, es decir, la capacidad de los países para trabajar juntos. Cuando una potencia decide realizar una actividad de milicia de manera unilateral, se pierde la confianza en los organismos internacionales creados para prevenir guerras. México defendió la idea de que los problemas del hemisferio deben resolverse mediante acuerdos pacíficos y no a través de la intimidación o el uso de armamento pesado en zonas civiles.
El papel de la diplomacia frente a la fuerza
La delegación mexicana recordó que la estabilidad regional depende del respeto absoluto a las leyes internacionales. Al condenar esta ** incursión militar**, México se posiciona nuevamente como un puente para el entendimiento y la solución no violenta de las crisis. El mensaje enviado desde Nueva York busca que otros países se sumen a la exigencia de un cese al fuego y que se retomen las mesas de conversación para garantizar el bienestar de la población venezolana, que es la principal afectada por estas decisiones.
Finalmente, el posicionamiento de México ante el Consejo de Seguridad dejó claro que no se reconocerá ninguna autoridad que emane del uso de la violencia. La defensa de la soberanía y la paz internacional seguirá siendo la prioridad de la política exterior mexicana ante cualquier operativo de guerra. Con esta acción, el país busca fortalecer el papel de la ONU como el único espacio legítimo para discutir las diferencias entre gobiernos, evitando que la fuerza de las armas se imponga sobre el derecho internacional.






