
Este 6 de enero, el Salón de la Tesorería se transformó en un escenario lleno de alegría y sorpresas durante la celebración del Día de Reyes. Al concluir la habitual conferencia de prensa, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió romper con el protocolo oficial para dedicar un momento especial a los más pequeños. Las niñas y niños de México, representados por un grupo de invitados en el recinto, pudieron convivir de cerca con la mandataria, compartiendo la emoción de una de las tradiciones más queridas por las familias mexicanas.
El ambiente formal de la política cedió el paso a las risas y las anécdotas infantiles sobre los regalos recibidos durante la madrugada. La mandataria se mostró cercana y accesible, escuchando con atención las historias de las niñas y niños presentes, quienes no ocultaron su asombro al estar en la sede del Poder Ejecutivo. Este gesto de calidez buscó resaltar la importancia de mantener vivas las ilusiones de la infancia, recordándoles que ellos son el centro de las políticas públicas y el futuro del desarrollo del país.
Un diálogo espontáneo con las niñas y niños invitados
Durante el breve pero significativo encuentro, la Presidenta se sentó a la altura de los pequeños para conversar sobre sus sueños y sus preocupaciones escolares. Estas niñas y niños valientes aprovecharon la oportunidad para hacerle preguntas curiosas y mostrarle algunos de los juguetes que los Reyes Magos les dejaron en sus hogares. Fue un momento de conexión humana que permitió ver una faceta más personal de la Jefa del Ejecutivo, quien enfatizó que su gobierno trabaja diariamente para que cada menor tenga acceso a una vida digna y feliz.
La mandataria también aprovechó para enviar un saludo afectuoso a todas las niñas y niños habitantes de las diversas regiones de la República, desde el norte hasta el sur. Les recordó que este día simboliza la esperanza y la unidad familiar, valores que deben fortalecerse en cada comunidad. Mientras compartían el espacio, el personal de apoyo distribuía pequeños detalles, asegurando que la experiencia de visitar Palacio Nacional fuera inolvidable para cada uno de los asistentes que celebraban su día especial.
Tradición y convivencia en el corazón del país
La convivencia se extendió por varios minutos después de que las cámaras de transmisión oficial se apagaran, permitiendo una interacción más relajada y genuina. Para las niñas y niños del grupo, la experiencia de partir la Rosca de Reyes en un lugar histórico fue una lección de civismo y tradición al mismo tiempo. La Presidenta reiteró que estos espacios de diálogo con la niñez son fundamentales para entender mejor sus necesidades y garantizar que sus derechos sean respetados en todo momento y en cualquier circunstancia.
Finalmente, el encuentro concluyó con una fotografía grupal donde las sonrisas de las niñas y niños felices iluminaron el Salón de la Tesorería antes de retomar las actividades habituales. Claudia Sheinbaum se despidió de cada uno con un mensaje de aliento, pidiéndoles que sigan estudiando y jugando con el mismo entusiasmo. Este tipo de eventos refuerzan el vínculo entre el gobierno y los ciudadanos más jóvenes, dejando claro que las puertas de la casa del pueblo están abiertas para recibir la frescura y la honestidad de la infancia mexicana.






