
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fijó una postura clara frente a las recientes declaraciones de Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de realizar operaciones militares contra grupos criminales en suelo mexicano. Sheinbaum enfatizó que la delincuencia organizada no es un problema que se resuelva mediante una intervención extranjera, sino a través de la inteligencia y la atención a las causas. Con un tono sereno pero decidido, la mandataria descartó que exista un riesgo real de invasión, calificando las palabras de su homólogo estadounidense como formas de hablar propias de su estilo político.
La jefa del Ejecutivo Federal subrayó que su administración mantiene el compromiso de construir la paz bajo los principios de soberanía y respeto mutuo. Ante la idea de un ataque a los cárteles por parte de fuerzas estadounidenses, Sheinbaum recordó que México es un país libre e independiente que no acepta el injerencismo en sus asuntos internos. Explicó que, aunque hay retos de seguridad importantes que nadie niega, la solución debe pasar por la coordinación binacional y nunca por la subordinación de las autoridades mexicanas a mandatos externos.
Diálogo diplomático de alto nivel
Para gestionar esta situación de manera institucional, la presidenta informó que ha instruido a Juan Ramón de la Fuente, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, para que busque un encuentro con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. El objetivo de este acercamiento es establecer un canal de comunicación técnica donde se expongan los avances reales de México en la incautación de fentanilo y metanfetaminas. Al evitar un conflicto directo por el posible ataque a los cárteles, el gobierno mexicano busca que los funcionarios estadounidenses cuenten con datos precisos sobre los operativos diarios realizados por las fuerzas de seguridad locales.
Este encuentro entre De la Fuente y Rubio será fundamental para disipar las dudas que han surgido en Washington respecto al control territorial de los grupos delictivos. La presidenta Sheinbaum insistió en que es necesario que Estados Unidos reconozca su propio problema de consumo interno de drogas y el tráfico ilegal de armas hacia el sur. De esta manera, el rechazo a un ataque a los cárteles de forma unilateral se convierte en una propuesta de corresponsabilidad, donde ambos países trabajen para detener el flujo de recursos y armamento que fortalece a la criminalidad.
Soberanía y colaboración estratégica
Sheinbaum también aprovechó para recordar que, históricamente, las intervenciones militares no han traído soluciones duraderas a problemas sociales complejos como el narcotráfico. Reiteró que México seguirá colaborando en materia de inteligencia e investigación, pero siempre bajo el marco de las leyes nacionales y la Constitución. La negativa a un ataque a los cárteles ejecutado por manos extranjeras es, según la mandataria, una defensa de la dignidad nacional que no impide tener una relación comercial y diplomática fluida con el principal socio del país.
Finalmente, la presidenta hizo un llamado a la calma y a no sobreaccionar ante los mensajes que a veces tienen fines electorales o internos en los Estados Unidos. Confía en que, mediante el diálogo que encabezará la Cancillería, se logre un entendimiento que priorice la estabilidad regional por encima de la fuerza. La estrategia mexicana seguirá enfocada en la cero impunidad y en fortalecer las instituciones de justicia, dejando claro que un ataque a los cárteles solo será legítimo y efectivo si es conducido por el propio Estado mexicano dentro de su territorio.






