
En un episodio de alta violencia ocurrido en el municipio de Guerrero, Tamaulipas, elementos de la Guardia Nacional lograron neutralizar una emboscada perpetrada por civiles armados. Los hechos se registraron la tarde del miércoles 7 de enero, cuando los uniformados realizaban recorridos de vigilancia y fueron sorprendidos por un grupo de sujetos a bordo de vehículos con blindaje artesanal. Tras el enfrentamiento en Tamaulipas, los agresores se vieron superados por la respuesta oficial y emprendieron la huida, dejando tras de sí un rastro de equipo bélico y vehículos destruidos.
La persecución posterior al enfrentamiento en Tamaulipas derivó en el aseguramiento de un arsenal de alto poder que evidencia la capacidad de fuego de las organizaciones criminales en la zona fronteriza. Entre lo decomisado destaca un fusil Barrett calibre .50, cuatro fusiles de asalto, diversos cargadores y chalecos tácticos que los sicarios tiraron en el camino para facilitar su escape. Las autoridades confirmaron que, a pesar de la intensidad de los disparos, ningún elemento de la corporación federal resultó herido durante el intercambio de metralla.
El uso de vehículos «monstruo» en el combate
Uno de los puntos más destacados de este enfrentamiento en Tamaulipas fue la presencia de un vehículo blindado de los denominados “monstruos”. Esta unidad, utilizada frecuentemente por el crimen organizado para infundir terror y resistir impactos de bala, terminó completamente calcinada a la altura del arco de «Feliz Viaje» en Nueva Ciudad Guerrero. El vehículo resultó severamente dañado durante la respuesta de la Guardia Nacional, lo que obligó a los atacantes a abandonarlo antes de que las llamas lo consumieran en su totalidad por una falla mecánica o daños en el combate.
Crisis de seguridad y recursos estatales
A raíz de este enfrentamiento en Tamaulipas, ha crecido la indignación ciudadana respecto al uso de los recursos públicos destinados a la protección de los habitantes. Diversos sectores cuestionan el destino de los 1,000 millones de pesos que el gobernador Américo Villarreal solicitó mediante un préstamo bajo el argumento de reforzar la seguridad estatal. Mientras la estrategia local es duramente criticada, los grupos delictivos siguen operando con equipos que, en muchos casos, superan las herramientas básicas de las policías municipales y estatales de la región.
Todo el armamento y el equipo táctico recuperado tras el enfrentamiento en Tamaulipas fue puesto a disposición del Ministerio Público Federal para la integración de la carpeta de investigación correspondiente. Aunque no se reportaron detenciones en el lugar de los hechos, el despliegue operativo permitió recuperar la zona y garantizar el tránsito en la carretera, la cual quedó temporalmente bloqueada por los restos del vehículo incendiado y el equipo abandonado por los delincuentes en su intento por no ser capturados.






