
La Secretaría de Marina (Semar) ha mostrado recientemente el interior de su unidad más avanzada: el «Escualo». Se trata de un transporte acorazado diseñado íntegramente en México, pensado para operaciones de alto impacto en terrenos difíciles. Al observar su interior, se nota un diseño enfocado en la funcionalidad y la seguridad, con asientos ergonómicos protegidos contra explosiones y un sistema de comunicación de última generación. Esta unidad representa un avance significativo en la autonomía tecnológica de nuestras fuerzas armadas para enfrentar los retos actuales.
El habitáculo del vehículo está diseñado para transportar a ocho elementos completamente equipados, garantizando su integridad física ante ataques directos. Cada detalle del automóvil blindado ha sido planeado para que los marinos puedan operar con rapidez, incluyendo pantallas táctiles que muestran el entorno en tiempo real a través de cámaras externas. La iluminación interior roja y blanca permite a los elementos mantener la visión nocturna antes de desembarcar, lo que les da una ventaja táctica inmediata durante las misiones de vigilancia o rescate.
Tecnología y resistencia en el corazón del Escualo
Una de las características más sorprendentes de este camión blindado de combate es su sistema de filtrado de aire y protección contra agentes químicos. Esto permite que la tripulación trabaje en ambientes hostiles sin riesgo de contaminación externa, algo fundamental en operativos especiales. El tablero de control cuenta con indicadores digitales que monitorean desde la presión de las llantas hasta el nivel de blindaje térmico, permitiendo al conductor tomar decisiones rápidas bajo presión. Todo esto se combina con una estructura robusta que absorbe impactos de armas de alto poder.
Además de su resistencia, el vehículo táctico blindado cuenta con troneras estratégicamente ubicadas que permiten a los efectivos repeler agresiones sin tener que exponerse fuera de la unidad. El suelo del interior tiene un diseño en forma de «V», una ingeniería especializada para desviar la onda expansiva de minas o artefactos explosivos colocados en el camino. Estas innovaciones mexicanas ponen a la Marina a la vanguardia internacional, reduciendo la dependencia de compras al extranjero y adaptando el equipo a las necesidades específicas de nuestro territorio.






