
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, sostuvo este lunes una reunión clave con los coordinadores parlamentarios de Morena para trazar el calendario de la próxima gran transformación política del país. El objetivo central del encuentro fue analizar los tiempos de la reforma electoral en México, evaluando si es viable que los cambios entren en vigor para los comicios intermedios de 2027 o si lo más responsable es postergar su aplicación hasta la elección presidencial de 2030. Esta decisión es fundamental para dar certeza a las instituciones y a la ciudadanía sobre las reglas que regirán los futuros procesos democráticos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que el análisis técnico de la reforma electoral en México no solo depende de la voluntad política, sino de la capacidad logística para implementar cambios profundos sin poner en riesgo la estabilidad de las votaciones. Al reunirse con los líderes de su partido en el Congreso, Sheinbaum busca un consenso que permita presentar una iniciativa sólida ante el Poder Legislativo en el periodo ordinario que arranca en febrero. La prioridad es evitar atropellos procesales y asegurar que cada modificación constitucional cuente con el respaldo necesario para ser aprobada sin contratiempos.
Reducción de costos y desaparición de órganos locales
Uno de los pilares que se discutieron sobre la reforma electoral en México es la propuesta de simplificar la estructura de las autoridades comiciales para generar ahorros significativos al erario público. El proyecto contempla la posibilidad de desaparecer los institutos locales (OPLES) y centralizar las funciones en un solo organismo nacional, lo que reduciría la burocracia en cada estado. Esta medida es vista por el gobierno federal como un paso necesario para garantizar que la democracia no sea un gasto excesivo, sino un ejercicio eficiente y transparente que priorice el uso de recursos en programas sociales.
El debate sobre los legisladores plurinominales
Otro tema que genera gran expectación dentro de la reforma electoral en México es la propuesta para eliminar o reducir drásticamente el número de diputados y senadores de representación proporcional, conocidos como plurinominales. La presidenta y los coordinadores de Morena revisaron cómo esta modificación afectaría la representación de las minorías y la gobernabilidad en las cámaras. La intención es que el Congreso sea un reflejo más directo del voto popular en los distritos, eliminando aquellos espacios que, según la visión del movimiento, se han convertido en cuotas de poder para las dirigencias de los partidos.
La mandataria subrayó que la reforma electoral en México también debe contemplar la modernización del sistema de votación, incluyendo el fortalecimiento del voto de los mexicanos en el extranjero. Se busca que el proceso sea mucho más sencillo y que no requiera trámites burocráticos tan pesados como los actuales, permitiendo que la participación sea masiva y digital en algunos rubros. Este avance tecnológico es parte de la visión de Estado que busca poner a la vanguardia los procesos de consulta popular y revocación de mandato, dándole más poder de decisión a la gente.
Finalmente, Claudia Sheinbaum dejó claro que la reforma electoral en México será enviada al Congreso una vez que se terminen de pulir los detalles con el equipo técnico encabezado por Pablo Gómez. La presidenta insistió en que «no hay prisa pero sí hay rumbo», asegurando que lo más importante es que las leyes secundarias y constitucionales queden blindadas ante cualquier impugnación. Con esta reunión de lunes, el gobierno federal marca el inicio de un intenso debate legislativo que definirá si México estrena nuevas reglas democráticas en apenas un año o si se espera al cierre de la década.






