
6 ENERO 2026-INTERNACIONAL- El Jubileo de la Esperanza llegó oficialmente a su fin con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, un acto solemne encabezado por el Papa León XIV. Este año jubilar, iniciado a finales de 2024 por el Papa Francisco, quedará registrado como un hecho histórico, ya que por primera vez fue recorrido y concluido por dos pontífices. La ceremonia marcó el cierre simbólico de un periodo dedicado a la reflexión, la reconciliación y la fe dentro de la Iglesia católica.
El Papa León XIV cerró la Puerta Santa antes de la celebración de la misa de la Epifanía, dando paso posteriormente al rezo del Ángelus al mediodía. Este gesto puso fin al Año Jubilar de la Esperanza, que durante más de doce meses atrajo a millones de fieles de todo el mundo al Vaticano.

Antes del momento central, a las 9:41 de la mañana, el pontífice pronunció la oración de acción de gracias prevista en el rito del Jubileo de la Esperanza. “Esta Puerta Santa está cerrada, pero la puerta de tu clemencia no está cerrada”, expresó León XIV, subrayando que, aunque el tiempo jubilar concluye, el llamado a la misericordia y la solidaridad permanece vigente dentro de la Iglesia.
Tras la oración, el Papa se acercó a la Puerta Santa, se arrodilló y guardó un momento de silencio antes de cerrar las dos puertas de bronce. El tapiado definitivo se realizará más adelante, en una ceremonia privada dirigida por la Oficina de Celebraciones Litúrgicas.
A la ceremonia asistieron autoridades civiles como el presidente de Italia, Sergio Mattarella, y el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri. A pesar de la lluvia, numerosos fieles se congregaron en la Plaza de San Pedro para presenciar el cierre del Año Jubilar de la Esperanza, reflejando el impacto que este evento tuvo entre creyentes de distintas regiones y culturas.
El Jubileo de la Esperanza fue inaugurado el 25 de diciembre de 2024 por el Papa Francisco, en un contexto global complejo marcado por conflictos, crisis humanitarias y desafíos sociales. Durante este periodo, el mensaje central giró en torno a la esperanza como motor de cambio, invitando a la Iglesia a reforzar su compromiso con los más vulnerables y a promover el diálogo.






