
“Solo quiero que se haga justicia por mi niña”, fueron las palabras de José Luis, padre de Perla Allison, la niña de 9 años que fue secuestrada y asesinada en el ejido Victoria, Mapastepec, mientras él trabajaba en Estados Unidos para darle una mejor vida. La tragedia ha conmocionado a toda la comunidad, que despidió a la pequeña en un acto lleno de dolor y exigencias de justicia.
Exigían un millón de pesos por su liberación
El secuestro ocurrió el pasado 13 de marzo, cuando Perla Allison fue sustraída de su hogar en el ejido Victoria. Los secuestradores aprovecharon que su padre se encontraba en Fort Myers, Florida, trabajando en la construcción, y exigieron un millón de pesos por la liberación de la menor. Sin embargo, las investigaciones posteriores revelaron una realidad desgarradora: la niña murió el mismo día de su secuestro, tras ser sedada con una sustancia letal.
Cautiverio y abandono del cuerpo
La Fiscalía de Distrito Costa informó que la víctima estuvo cautiva en una vivienda del ejido Victoria, donde los delincuentes la retuvieron hasta percatarse de su fallecimiento. En un acto de deshumanización, abandonaron su cuerpo a un costado de la carretera cercana a Mapastepec, donde finalmente fue encontrado por las autoridades. La familia recibió la devastadora noticia, destrozando toda esperanza de reencontrarse con la pequeña.
Tres detenidos, pero un prófugo sigue libre
Las autoridades confirmaron la detención de tres presuntos responsables, identificados como Irene “N”, Valentín “N” y Benito “N”, quienes enfrentan cargos por secuestro agravado y homicidio. Sin embargo, un cuarto implicado sigue prófugo, y la familia de Perla exige que sea capturado y se le aplique la pena máxima.

José Luis, quien trabajaba largas jornadas en Estados Unidos para darle un mejor futuro a sus hijas, recibió la noticia del secuestro de su hija a las 2:30 de la tarde, cuando su esposa le informó que exigían dinero para liberarla. “No sabía qué hacer, no tenía esa cantidad de dinero”, relató entre lágrimas. Movido por la desesperación, buscó apoyo en iglesias y comercios locales para reunir la cantidad exigida, pero su esperanza se desvaneció cuando recibió una llamada en la madrugada que le informaba sobre la muerte de su hija.
El impacto del caso ha generado indignación en la comunidad, que ha exigido justicia y mayor seguridad para evitar que hechos tan dolorosos vuelvan a ocurrir. Organizaciones feministas y defensoras de derechos humanos también han alzado la voz, condenando la violencia contra niñas y mujeres en la región. Mientras tanto, este lunes, familiares y amigos despidieron a Perla Allison en un acto solemne, marcado por el llanto y el clamor de su padre, quien solo pide una cosa: “Que se haga justicia por mi niña”.
Es genial que se hable de estos temas, pero a veces siento que se quedan cortos en dar soluciones. Está bien informar, pero también necesitamos ver qué se puede hacer para mejorar las cosas.