
Mientras cientos de escuelas en el país carecen de los materiales más básicos y miles de maestros siguen esperando una respuesta a sus trámites, la polémica estalló en las oficinas centrales. El director general de Recursos Humanos de la SEP decidió que era buena idea convertir su despacho en un salón de fiestas para celebrar su cumpleaños. El evento se llevó a cabo en pleno horario laboral, dejando de lado las responsabilidades que el cargo exige y provocando una ola de críticas entre el personal administrativo que fue testigo del festejo.
La celebración no fue discreta, ya que incluyó música, baile y lo que algunos asistentes llamaron una celebración «institucional» que nada tiene que ver con la educación. Los presentes señalaron que, mientras el titular de Recursos Humanos de la SEP soplaba las velas de su pastel, las ventanillas de atención permanecían lentas o vacías. Muchos usuarios que acudieron a realizar gestiones urgentes mostraron su molestia al notar que la prioridad del día no era el servicio público, sino el convivio privado del funcionario.
La falta de austeridad en Recursos Humanos de la SEP
Este episodio ha puesto en duda el discurso de austeridad que tanto se pregona desde los altos mandos del gobierno federal. Para muchos ciudadanos, es inaceptable que en Recursos Humanos de la SEP se utilicen las instalaciones pagadas con impuestos para fines recreativos personales. La indignación crece al contrastar la opulencia del festejo con la realidad de los planteles educativos que no tienen ni siquiera insumos de limpieza o papelería básica. Parece que la sobriedad republicana quedó olvidada en el pastel de cumpleaños.
El descontento no solo viene de afuera, sino también de los propios trabajadores de Recursos Humanos de la SEP que se sienten obligados a participar en estos eventos para no tener problemas con sus superiores. Algunos empleados comentaron, bajo condición de anonimato, que estas prácticas son comunes y que confunden constantemente el gobierno con un salón de eventos sociales. Mientras la música sonaba en las oficinas, las solicitudes de los docentes que buscan una plaza o un pago atrasado seguían acumulándose en los escritorios.
Prioridades olvidadas por Recursos Humanos de la SEP
La crítica principal radica en que el servicio público ha pasado a un segundo término para quienes encabezan la oficina de Recursos Humanos de la SEP. En lugar de agilizar los procesos para mejorar la calidad educativa, se prefiere invertir el tiempo laboral en organizar coreografías y banquetes improvisados. Este tipo de conductas refuerzan la percepción de que la actual administración tiene las prioridades invertidas, favoreciendo el privilegio de unos pocos sobre el bienestar de la comunidad estudiantil.
Se espera que en las próximas horas se pida una revisión sobre el uso de los recursos públicos empleados en esta fiesta de Recursos Humanos de la SEP. Los padres de familia y sindicatos han manifestado que llevarán esta queja ante los órganos de control interno para que se apliquen las sanciones correspondientes. El mensaje enviado a la sociedad es claro: mientras el pueblo sufre carencias, los funcionarios celebran, demostrando una desconexión total con la realidad educativa que atraviesa el país actualmente.

