
7 ENERO 2026-INTERNACIONAL- La nueva ola de bombardeos en Yemen ejecutada por la coalición liderada por Arabia Saudita ha vuelto a colocar al país en el centro de la tensión regional. Los ataques se concentraron en la provincia sureña de Dhale, una zona estratégica marcada por disputas internas y alianzas cambiantes, en un conflicto que lleva años sin una salida clara.
Según la versión de la coalición, los bombardeos en Yemen estuvieron dirigidos contra fuerzas secesionistas respaldadas por los Emiratos Árabes Unidos. Estas acciones se produjeron tras un episodio político clave: la negativa del líder del Consejo de Transición del Sur (STC), Aidarous al-Zubaidi, a abordar un avión que debía trasladarlo desde Adén a Riad para participar en conversaciones de paz.

El incidente refleja las profundas fracturas internas que atraviesan el conflicto yemení. Aunque Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han sido aliados militares en la guerra, sus intereses en el sur del país no siempre coinciden, lo que ha generado choques indirectos que ahora se expresan nuevamente a través de bombardeos en Yemen.
La provincia de Dhale se ha convertido en un punto sensible dentro del mapa del conflicto. Los recientes bombardeos en Yemen evidencian que, más allá del enfrentamiento con otros actores armados, existe una lucha interna por el control territorial y político del sur, donde las fuerzas secesionistas buscan mayor autonomía.

La negativa de al-Zubaidi a viajar a Riad fue interpretada como un gesto de desafío político. Para algunos analistas, este acto marcó un punto de quiebre en los intentos de diálogo impulsados por Arabia Saudita, lo que derivó en una respuesta militar inmediata mediante bombardeos en Yemen como forma de presión.
Desde el Gobierno yemení reconocido internacionalmente, se insiste en que este tipo de acciones complican cualquier posibilidad de negociación. Los ataques aéreos, aunque presentados como operaciones tácticas, aumentan el riesgo de ampliar el conflicto y profundizar la desconfianza entre actores que, en teoría, deberían coordinarse.
Los bombardeos en Yemen no solo tienen impacto interno, sino que también envían un mensaje al plano regional. La disputa entre aliados debilita los esfuerzos diplomáticos y deja al país atrapado en una guerra prolongada que afecta directamente a la población civil, ya golpeada por una de las crisis humanitarias más graves del mundo.






