
6 ENERO 2026-INTERNACIONAL- El túnel submarino Rogfast se perfila como una de las obras de infraestructura más ambiciosas del mundo y promete cambiar de forma profunda la movilidad en Noruega. Con una extensión total de 27 kilómetros y una profundidad que alcanza casi los 400 metros bajo el mar, este proyecto busca eliminar el uso de ferris y ofrecer una conexión continua entre ciudades clave de la costa oeste del país.
La construcción del túnel Rogfast tiene como objetivo principal mejorar la conectividad regional y reducir los tiempos de traslado. Al integrarse a la autopista E39, este corredor permitirá un trayecto sin interrupciones entre Trondheim y Kristiansand, fortaleciendo el transporte terrestre y facilitando los viajes diarios de miles de personas que dependen de estas rutas.

El túnel submarino Rogfast destaca por cifras que no tienen precedentes. Sus 27 kilómetros lo convierten en el túnel submarino más largo del planeta, mientras que su punto más profundo, a 392 metros bajo el nivel del mar, representa un reto técnico sin comparación. Su nombre proviene de “Rogaland fastforbindelse”, que hace referencia a un enlace fijo en la región de Rogaland.
Las obras comenzaron en 2018, pero fueron suspendidas en 2019 tras detectarse sobrecostos importantes. Luego de un rediseño y nuevos contratos, la construcción se retomó en 2021. La apertura está prevista para 2033, con una inversión estimada en 25.000 millones de coronas noruegas, lo que refleja la magnitud económica y estratégica del túnel Rogfast.

Uno de los beneficios más visibles será la eliminación de los ferris en varios tramos costeros. Esto permitirá viajes más rápidos, confiables y menos dependientes de las condiciones climáticas, algo clave en una región donde el clima suele afectar la movilidad.
Según responsables del proyecto, el túnel submarino Rogfast reducirá en aproximadamente 40 minutos el tiempo de viaje entre Bergen y Stavanger, dos de las ciudades más importantes del país. Esta mejora impactará de forma directa en la calidad de vida de trabajadores, estudiantes y transportistas que se desplazan a diario entre estas zonas.
El diseño contempla dos tubos independientes, cada uno con dos carriles, pensados exclusivamente para el tránsito vehicular. Uno de los puntos más llamativos es una rotonda subterránea ubicada a 260 metros de profundidad, que conectará con Kvitsøy, el municipio más pequeño de Noruega, integrándolo de manera directa a la red vial principal.

La excavación del túnel submarino Rogfast se realiza desde ambos extremos al mismo tiempo, con un margen de error máximo de solo cinco centímetros. Para lograrlo, se utilizan escáneres láser de alta precisión que generan millones de datos por segundo y permiten crear un modelo digital en tiempo real de la obra, reduciendo riesgos técnicos y costos adicionales.






