
Una escena inesperada se vivió en Doral, Florida, cuando Donald Trump entró a un popular restaurante venezolano conocido como El Arepazo. El lugar, punto de encuentro de la comunidad venezolana en el sur de Estados Unidos, estalló en aplausos, música y banderas cuando los presentes lo reconocieron. Muchos asistentes celebraban la captura del exmandatario Nicolás Maduro, ocurrida en enero de 2026, un hecho que generó grandes concentraciones de venezolanos en esa zona.
Durante su visita, Trump habría pedido comida típica venezolana para llevar en su avión, entre ellas arepa y tequeño, dos de los platillos más representativos del país sudamericano. Testigos indicaron que el político se mostró cercano con los presentes mientras elegía la comida, lo que provocó aún más entusiasmo entre quienes estaban en el restaurante.
El establecimiento se encuentra en Doral, ciudad conocida como “Doralzuela” por la gran comunidad venezolana que vive allí. Tras el anuncio de la captura de Maduro, cientos de personas se reunieron precisamente frente a ese restaurante para celebrar con banderas, música y consignas pidiendo libertad para Venezuela.
Este episodio mezcla política, cultura y gastronomía. Aunque el panorama político entre Estados Unidos y Venezuela sigue cambiando, la escena mostró cómo la comida venezolana se ha vuelto cada vez más popular en Estados Unidos. Las arepas y los tequeños, tradicionales en Venezuela, hoy forman parte de la oferta gastronómica cotidiana en ciudades con gran presencia latina.
Finalmente, el momento también refleja cómo la cultura puede conectar a comunidades incluso en medio de contextos políticos complejos. Mientras continúan los debates sobre el futuro de Venezuela, la gastronomía venezolana sigue ganando terreno y convirtiéndose en un símbolo de identidad para millones de migrantes en el mundo.





