
La administración del presidente Donald Trump anunció que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) incluirá de manera prioritaria las disputas relacionadas con el sector energético entre México y Estados Unidos, según documentos oficiales de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Esta agenda forma parte de un esfuerzo más amplio por abordar desequilibrios comerciales y reforzar las prioridades de política económica de Washington en 2026.
Según el documento presentado por la USTR, la renovación del tratado trilateral dependerá en gran medida de que se resuelvan estos temas energéticos conflictivos. La administración estadounidense sostiene que México ha aplicado medidas que favorecen a sus “campeones nacionales” en sectores como petróleo, gas y electricidad, lo que, según Washington, ha afectado negativamente a inversionistas y empresas estadounidenses operando en ese país.
La USTR argumenta que estas políticas habrían “socavado el clima general de inversión”, y por ello la revisión conjunta del T-MEC —programada para este año— pondrá especial atención en corregir lo que considera distorsiones en el mercado energético mexicano. Estados Unidos negocia firmemente con México y Canadá para alcanzar soluciones que permitan recomendar la continuación del tratado.
Más allá del sector energético, la Agenda de Política Comercial 2026 establece que temas como el aseguramiento de cadenas de suministro estratégicas, la gestión del comercio con economías no de mercado y la aplicación robusta de acuerdos comerciales internacionales también serán ejes clave de la revisión bajo la administración Trump.
La reacción en el ambiente empresarial y político ha sido variada. Analistas consideran que, aunque la disputa energética tensiona las relaciones trilaterales, una ruptura total del T-MEC sería costosa para todos los países involucrados, y es poco probable que se traduzca en una cancelación completa del acuerdo.





