
24 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Al cumplirse el día 24 del conflicto bélico, el panorama internacional dio un giro inesperado tras las declaraciones del presidente Donald Trump. El mandatario estadounidense aseguró que su administración se encuentra en una etapa avanzada de pláticas con Irán para suspender los ataques previstos contra la infraestructura clave de la república islámica. Según Trump, existen «puntos de acuerdo importantes» que han permitido prorrogar por cinco días el ultimato que pesaba sobre las centrales eléctricas iraníes, fijando ahora el 9 de abril como la fecha límite para dar por terminada la guerra.
A pesar del optimismo mostrado por la Casa Blanca, desde Teherán la respuesta fue de un rechazo absoluto a estas afirmaciones. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, señalado por fuentes internacionales como el posible interlocutor, calificó las noticias como falsas y aseguró que no existe tal acuerdo con Irán. El líder legislativo sugirió que estas declaraciones son un intento de manipular los mercados financieros y petroleros para aliviar la presión económica que enfrentan Estados Unidos e Israel en medio del estancamiento de los combates.
Estrategia diplomática y el control del Estrecho de Ormuz
La urgencia por establecer un diálogo con Irán responde a la crisis en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Irán ha mantenido un bloqueo de facto que afecta el suministro global, amenazando con minar todas las rutas de acceso si sus costas son atacadas. Trump ha enviado a figuras de su círculo cercano, como Jared Kushner, para intentar destrabar la situación, buscando un entendimiento que evite la «aniquilación» energética de la región y estabilice los precios del crudo.
Por otro lado, la inteligencia estadounidense parece estar evaluando a figuras no clericales para una posible transición política. El interés en encontrar un socio viable para la paz con Irán sugiere que Washington busca una salida similar a modelos de cambio de régimen vistos en otros países. Sin embargo, el Consejo de Defensa de Irán se mantiene firme en su postura de resistencia, advirtiendo que cualquier agresión resultará en el cierre prolongado del Golfo Pérsico, lo que tendría consecuencias catastróficas para la economía de todo el planeta.
La intervención de la ONU y el futuro del conflicto
Mientras las versiones entre ambos gobiernos chocan, el Consejo de Seguridad de la ONU negocia un proyecto de resolución para garantizar la libertad de navegación. Este documento, presentado por Bahréin, busca autorizar el uso de «todos los medios necesarios» para reprimir cualquier intento de cerrar el paso marítimo. Esta medida internacional añade presión sobre la resolución con Irán, aunque su aprobación es incierta debido al derecho de veto que poseen los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, lo que mantiene al mundo en una tensa espera.





