
15 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente Donald Trump lanzó una advertencia contundente este jueves, asegurando que podría enviar al ejército para detener las manifestaciones en Mineápolis. La ciudad ha sido escenario de fuertes choques entre ciudadanos y agentes federales debido a una ofensiva migratoria masiva que ha generado miedo en la región. El mandatario señaló que, si las autoridades locales no logran controlar a los manifestantes, no dudará en tomar el mando de la situación de manera directa y contundente.
Esta tensión aumentó significativamente después de que un agente de inmigración disparara a un hombre que presuntamente lo atacó con una pala. Este incidente ocurrió apenas unos días después de la muerte de Renee Good, quien falleció tras recibir un disparo en la cabeza por parte de un oficial de ICE. La presencia de las tropas militares es una posibilidad real, ya que el presidente mencionó la Ley de Insurrección como el mecanismo legal para restaurar el orden en lo que él llama un estado de caos.
La Ley de Insurrección y el control federal
La ley mencionada por Trump data de 1807 y es una herramienta que permite al presidente utilizar al personal armado para reprimir disturbios civiles cuando las autoridades locales se ven superadas. Aunque es una medida que se usa muy poco, el mandatario insiste en que los políticos de Minesota no están haciendo lo suficiente para proteger a los agentes federales. Hasta el momento, el Departamento de Seguridad Nacional ha reportado más de 2 mil arrestos en la zona desde que comenzó diciembre, prometiendo que las operaciones continuarán.
Por su parte, el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, ha criticado duramente la situación, mencionando que la fuerza federal ha «invadido» la ciudad, superando por mucho el número de policías locales. Esta sobrepoblación de fuerzas de defensa ha provocado enfrentamientos constantes en las calles, donde se ha llegado a utilizar gas lacrimógeno para dispersar a las multitudes. La comunidad se siente asediada mientras los operativos para sacar a personas de sus autos y hogares se vuelven una actividad cotidiana y tensa.

Conflictos en las calles y posturas políticas
El gobernador Tim Walz también expresó su preocupación, calificando los eventos recientes como una «campaña de brutalidad organizada» contra los ciudadanos de su estado. Según Walz, la situación actual ya no parece tratarse solo de un tema migratorio, sino de un conflicto directo del gobierno federal contra la población de Minesota. Mientras tanto, las calles siguen llenas de humo y escombros, reflejando el enfrentamiento entre los manifestantes que usan piedras y los oficiales que responden con equipo táctico de soldados federales.
El último tiroteo reportado ocurrió tras la persecución de un conductor que terminó en un enfrentamiento físico donde un oficial afirmó haber disparado en defensa propia. Los detalles de estos eventos siguen bajo investigación, pero la narrativa de violencia crece cada día, alimentando el argumento de Trump para una intervención del ejército. Mientras la ciudad intenta encontrar un camino hacia la paz, la amenaza de una movilización militar masiva pende sobre los residentes, quienes temen que la violencia escale aún más en los próximos días.






