
La Justicia federal investiga a los siete detenidos acusados de extorsionar al soldado de Olivos Rodrigo Andrés Gómez, quien se quitó la vida en diciembre pasado mientras cumplía funciones en la Quinta de Olivos. Este martes, los sospechosos fueron trasladados al Juzgado Criminal y Correccional Federal de San Isidro, donde serán indagados por orden de la jueza Sandra Arroyo Salgado.
Los detenidos están señalados como integrantes de una banda delictiva que operaba desde cárceles bonaerenses mediante aplicaciones de citas. De acuerdo con la investigación, los acusados habrían obtenido al menos 1.4 millones de pesos de la víctima a través de amenazas, engaños y falsas acusaciones antes de su muerte.

Soldado de Olivos y la trama de la extorsión digital
La causa comenzó a esclarecerse tras el hallazgo del cuerpo del soldado de Olivos y una nota que hacía referencia a supuestas deudas y a “policías corruptos”. A partir de ese momento, la jueza Arroyo Salgado ordenó una investigación a cargo de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina para reconstruir los hechos previos al suicidio.
El teléfono celular de la víctima fue clave en la causa. Un equipo forense logró acceder al dispositivo y encontró llamadas, mensajes de WhatsApp y comprobantes de transferencias bancarias. Las pruebas permitieron identificar rápidamente a los sospechosos y confirmar que Gómez había sido víctima de una extorsión sistemática.
Según la investigación, el soldado de Olivos fue contactado inicialmente a través de la aplicación de citas Evermatch por un perfil falso de mujer. Luego, recibió llamadas de un supuesto policía que lo acusaba de mantener contacto con una menor de edad, una estrategia utilizada para intimidarlo y exigirle dinero a cambio de “resolver” la situación.
Soldado de Olivos: pagos, audios y detenciones
Las escuchas telefónicas y registros bancarios revelaron la presión constante que sufrió el soldado de Olivos en las horas previas a su muerte. El 15 de diciembre, recibió una llamada de más de 10 minutos y realizó un primer pago de 213 mil pesos. En menos de una hora, efectuó otras tres transferencias, enviando los comprobantes a sus extorsionadores.





