
Desde el primer vistazo, el lanzamiento de Man’s Best Friend no pasó inadvertido: su portada original, donde Sabrina aparece de rodillas mientras un hombre le sujeta el cabello, desató un debate candente sobre sexualidad, poder y la mirada masculina. Mientras algunos la vieron como un acto provocador y empoderador, otros lo calificaron de regresivo.
Ante la controversia, Carpenter no retrocedió. En su entrevista con CBS Mornings, etiquetó irónicamente a los críticos como “pearl‑clutchers” (“esos que se tapan las perlas”), señalando con picardía que “el álbum no es para ellos… pero quizá lo escuchen en silencio y hasta les arranque una sonrisa”.
Además, lanzó una portada alternativa “bendecida por Dios”, estética y menos explícita, que se agotó en copias firmadas en cuestión de minutos. Esta maniobra fue vista como un movimiento maestro: convertir la polémica en poder artístico y estrategia promocional.
Y no se detuvo ahí: recientemente reveló una cuarta portada para ediciones especiales, junto con una canción exclusiva, Such a Funny Way —disponible solo en vinilo— reforzando su control narrativo y su capacidad para jugar con la polémica.
Musicalmente, Man’s Best Friend es un álbum de 12 canciones que abraza el pop con humor, ironía y letras punzantes. Producido por Jack Antonoff, combina sonidos retro sintéticos con agudeza lírica en temas como “Manchild”, “Tears” y “My Man on Willpower”.
La crítica ha sido mayoritariamente positiva: Washington Post destaca cómo Sabrina redefine el pop con ingenio y sátira, y su voz se describe como un cruce encantador entre una bruja bondadosa y la vocalista de los Cardigans—todo con producción impecable.
También abordó las especulaciones sobre a quién están dirigidas sus canciones, especialmente en relación con su vida personal. En entrevista, confesó que nunca revela nombres y prefiere dejar que sus letras fluyan sin que nadie sepa “lo divertido que es así”.