
6 de Febrero del 2026.- El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, expresó una fuerte preocupación ante las recientes declaraciones de líderes internacionales sobre el futuro militar de la región. Para el funcionario ruso, las palabras emitidas por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, no son simplemente promesas de apoyo, sino que representan la planificación directa de una incursión militar extranjera. Según Lavrov, estas acciones demuestran que las potencias de Occidente están organizando lo que él denomina como una preparación para una intervención bajo el nombre de una «coalición de voluntarios».
La tensión aumentó luego de que se mencionara la posibilidad de que ejércitos de diversos países se instalen en suelo ucraniano una vez que se alcance un acuerdo de paz. El canciller ruso enfatizó que este tipo de despliegue de fuerzas militares rompe con cualquier intención previa de diálogo honesto que se hubiera planteado al inicio del conflicto en 2022. Para Moscú, la intención real no es proteger la paz, sino mantener un control estratégico sobre el territorio que permita seguir presionando a la Federación Rusa mediante la presencia de armamento avanzado y soldados extranjeros.
Los detalles de la propuesta internacional
Durante su intervención ante el Parlamento de Ucrania, Mark Rutte detalló que la asistencia no se limitará solo a palabras, sino que incluirá aviones, apoyo en el mar y la presencia física de soldados en tierra. Esta «coalición de voluntarios» estaría formada por países que decidan actuar de forma independiente o con el respaldo de Estados Unidos. Lavrov recordó que el Reino Unido y Francia ya han mostrado su disposición para enviar personal, lo que refuerza la idea de que se busca establecer una barrera militar permanente en las fronteras de Rusia tras el cese de hostilidades.
Por su parte, los líderes de Francia y el Reino Unido han defendido estas medidas como una forma de «disuasión» necesaria para evitar futuros ataques. El plan incluye la creación de centros militares en toda Ucrania para apoyar las necesidades defensivas del país tras un posible alto el fuego. Sin embargo, para el gobierno ruso, este despliegue de tropas de combate convierte automáticamente a cualquier instalación o personal extranjero en un objetivo militar válido, lo que eleva el riesgo de un enfrentamiento directo de magnitudes mucho mayores a las actuales.
Consecuencias de una seguridad no colectiva
Lavrov criticó que las garantías de seguridad que se discuten actualmente no son serias porque solo buscan proteger a un régimen que Occidente quiere preservar a toda costa. Según su visión, el objetivo final es que Ucrania siga prestando su territorio para que se instalen armas dirigidas contra Rusia. El canciller lamentó que se hayan abandonado las ideas de garantías colectivas que se hablaron en las mesas de negociación pasadas, prefiriendo ahora un modelo de intervención que ignora las preocupaciones de seguridad de su propio país.






