
5 ENERO 2026-INTERNACIONAL- El plan de escape atribuido al líder supremo de Irán, Ali Khamenei, expone con claridad el nivel de tensión política y social que vive el país. De acuerdo con un informe de inteligencia citado por The Times, el máximo dirigente iraní habría diseñado una salida de emergencia para abandonar Teherán junto a un grupo reducido de familiares y colaboradores cercanos si la situación interna se vuelve inmanejable. Este escenario se activaría únicamente si las fuerzas de seguridad fallan o si se presentan deserciones relevantes dentro del aparato del Estado.
El contexto en el que surge este escape político no es menor. Desde hace más de una semana, diversas ciudades iraníes, incluida Qom, han sido escenario de protestas motivadas por la profunda crisis económica. A diferencia de movilizaciones pasadas, ahora participan sectores sociales que antes se mantenían al margen, con consignas cada vez más directas contra el gasto del régimen en conflictos externos, mientras las condiciones de vida dentro del país continúan deteriorándose.

Inestabilidad interna y señales de alerta
El avance de las protestas también coincide con la limitada aparición pública de Khamenei tras el último enfrentamiento militar con Israel. Esta ausencia ha alimentado versiones sobre un posible deterioro físico y mental del líder, un punto que incluso fue abordado en un perfil psicológico elaborado por una agencia de inteligencia occidental.
Según las fuentes citadas, el llamado “plan B” incluye la evacuación de Khamenei junto a una veintena de personas, entre ellas su hijo Mojtaba, señalado como su posible sucesor. El destino elegido sería Moscú, siguiendo el precedente del exmandatario sirio Bashar al-Assad, quien huyó a Rusia en 2024..

Recursos financieros y control del poder
El informe detalla que el plan de escape no solo contempla logística humana, sino también financiera. Khamenei controla una amplia red de recursos a través de la organización Setad, cuyos activos fueron estimados en 95 mil millones de dólares. Parte de esta estrategia incluye propiedades, activos en el extranjero y reservas de efectivo, diseñadas para garantizar una salida segura si el control interno se pierde.






