
8 ENERO 2026-INTERNACIONAL- Las restricciones comerciales China-Japón marcaron un nuevo episodio de tensión entre ambos países, luego de que el gobierno japonés presentara una protesta formal por la decisión de Pekín de limitar la exportación de productos de uso dual. Las medidas chinas afectan bienes con posible aplicación militar, como componentes aeroespaciales, grafito y aleaciones de tungsteno, lo que generó preocupación en Tokio por su impacto en la industria y la seguridad tecnológica.
El conflicto se intensificó cuando el Ministerio de Comercio de China anunció una investigación antidumping sobre el diclorosilano importado desde Japón, un insumo clave para la fabricación de semiconductores. Según Pekín, la investigación responde a denuncias de la industria local, que señaló una caída del 31 % en los precios de este producto entre 2022 y 2024, situación que habría afectado a los productores nacionales.

Desde Japón, el portavoz gubernamental Minoru Kihara calificó la medida como “extremadamente lamentable” y afirmó que una restricción dirigida únicamente a Japón se aleja de las prácticas comerciales internacionales. En este contexto, las restricciones comerciales China-Japón fueron elevadas al plano diplomático, con una queja formal presentada por el Ministerio de Exteriores japonés ante la embajada china.
El trasfondo de estas decisiones comerciales está ligado a fricciones políticas más amplias. China justificó las restricciones señalando “declaraciones erróneas” de funcionarios japoneses sobre Taiwán, luego de que la primera ministra Sanae Takaichi sugiriera una posible intervención de las Fuerzas de Autodefensa si Beijing utilizara la fuerza contra la isla.

La visita a Taiwán del legislador japonés Hei Seki, sancionado previamente por China, añadió un nuevo elemento de tensión. Sus declaraciones a favor de la independencia taiwanesa fueron rechazadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, que las consideró inapropiadas.






