
El diario estadounidense The New York Times reveló cuál sería la respuesta de Irán que teme EE.UU. ante una eventual operación militar a gran escala contra Teherán. Según el medio, Washington y sus aliados creen que la república islámica podría pedir a grupos armados aliados en la región que ataquen objetivos estadounidenses en Europa y Oriente Medio. Aunque no existen pruebas de que esos planes estén en marcha, las agencias de inteligencia observan señales de preparación.
De acuerdo con funcionarios de seguridad citados por el periódico, se ha registrado un aumento en la interceptación de comunicaciones entre movimientos proiraníes. Estas señales, aseguran, podrían indicar coordinación y planificación ante un posible escenario de conflicto. Sin embargo, aún no está claro qué evento específico podría detonar una acción armada. La preocupación principal es que la escalada ocurra de forma indirecta y en varios frentes al mismo tiempo.
Grupos regionales en el centro de la preocupación
La respuesta de Irán que teme EE.UU. no sería necesariamente un ataque directo desde territorio iraní. El informe señala que existe inquietud sobre la posibilidad de que Teherán recurra a los hutíes en Yemen para reanudar ataques contra buques occidentales en el mar Rojo. Este corredor marítimo es clave para el comercio internacional y cualquier interrupción afectaría rutas estratégicas.
También preocupa a gobiernos europeos la posible activación de células vinculadas a Hezbolá. Incluso se menciona el riesgo de que grupos extremistas como Al Qaeda y sus filiales puedan recibir órdenes para atacar bases o embajadas estadounidenses. Un alto funcionario señaló que los analistas observan “mucha” actividad, aunque todavía no hay confirmación de un plan concreto.
Escalada y contexto diplomático
Las tensiones entre Washington y Teherán aumentaron a comienzos de enero, cuando el presidente Donald Trump lanzó amenazas de intervención militar en medio de protestas internas en Irán por la crisis económica. Aunque las manifestaciones disminuyeron, Estados Unidos mantuvo la presión enfocándose en los programas nuclear y de misiles iraníes. Desde entonces, ambos países han alternado advertencias con intentos de diálogo.
El 6 de febrero se celebraron conversaciones indirectas en Mascate, Omán, y días después hubo nuevos contactos en Ginebra, Suiza. Ambas partes describieron el ambiente como positivo y manifestaron voluntad de mantener el canal abierto. No obstante, desde Teherán han reiterado que responderán con golpes “pesados” ante cualquier “error estratégico”. El ministro de Exteriores iraní afirmó que atacarían bases estadounidenses en Oriente Medio si se produce una agresión.
Expertos en seguridad advierten que una ofensiva contra Irán sería mucho más compleja que otras operaciones recientes de Washington. La red de aliados regionales de Teherán, aunque debilitada en algunos frentes, sigue representando una amenaza significativa. Un conflicto podría extenderse en el tiempo y afectar a varios países al mismo tiempo. Esto elevaría el riesgo de una confrontación regional de gran escala.




