
El presidente ruso, Vladímir #Putin, llegó a #China en una visita de cuatro días que ha sido catalogada como sin precedentes tanto por Moscú como por Pekín. El mandatario fue recibido con una alfombra roja, honores militares y un fuerte despliegue diplomático que buscó mostrar la importancia de este viaje para ambos países. Putin recorrerá el país en una limusina de lujo rusa Aurus, especialmente trasladada para la ocasión, lo que subraya el tono de poder y simbolismo de su estadía.
Durante su estancia, el líder ruso participará en la 25.ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en la ciudad de Tianjin. Este encuentro será clave porque, además de los actos oficiales, Putin sostendrá al menos diez reuniones bilaterales con otros líderes mundiales. Desde el Kremlin han adelantado que incluso podrían sumarse más encuentros, lo que refuerza la idea de que este viaje va mucho más allá de un protocolo diplomático.
Putin y Xi Jinping fortalecen alianza estratégica

Uno de los momentos más esperados será la reunión de Putin con el presidente chino Xi Jinping en Pekín. Ambos líderes participarán en los actos conmemorativos por el 80.º aniversario de la victoria contra la agresión japonesa y el fascismo, un evento cargado de simbolismo histórico que incluirá un imponente desfile militar el 3 de septiembre. Putin tendrá un lugar privilegiado en la ceremonia, sentado a la derecha de Xi, mientras que Kim Jong-un lo hará a la izquierda, en un gesto que refleja la cercanía política y estratégica entre estos tres países.
Además, se celebrará una cumbre trilateral entre Rusia, China y Mongolia, en la que se discutirán áreas clave de cooperación en distintos campos. Este tipo de encuentros multilaterales refuerzan el papel de China como anfitrión y mediador, mientras que consolidan la presencia de Rusia como un actor indispensable en la geopolítica asiática.
Una agenda que trasciende lo bilateral

El primer ministro de India, Narendra Modi, también estará presente en la cumbre de la OCS, marcando su primera visita a China en siete años. Su reunión con Putin y Xi añade un componente estratégico adicional, ya que India se posiciona como un puente entre potencias en un escenario global cada vez más competitivo. La presencia de 26 líderes extranjeros en el megadesfile también demuestra el peso internacional del evento.
Como valor agregado, expertos señalan que este viaje no solo es un símbolo de amistad, sino una plataforma para definir acuerdos energéticos, tecnológicos y militares entre Rusia y China. Ambos países buscan mostrar un frente unido en un mundo en el que Occidente sigue imponiendo sanciones y tensiones diplomáticas. En este sentido, los analistas consideran que la cooperación en energías renovables, inteligencia artificial y defensa conjunta podría consolidarse durante estas jornadas.
Al finalizar la visita, Putin regresará a Rusia para participar en el X Foro Económico Oriental en Vladivostok, donde se espera que los acuerdos alcanzados en China tengan un eco directo en los planes económicos y de inversión del Kremlin. La sintonía entre Moscú y Pekín se presenta como una pieza fundamental para los equilibrios del siglo XXI.