
27 de Enero del 2026.- Durante los últimos siete años, el estado de Puebla ha mantenido una cifra alarmante de violencia de género, registrando un promedio de 38 casos anuales de muertes violentas de mujeres por razones de género. Esta situación persiste a pesar de que la entidad ha recibido más de 14.7 millones de pesos destinados a diversas acciones de seguridad y prevención. Estos recursos federales se asignaron tras la activación de la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en el año 2019, la cual buscaba frenar la incidencia delictiva.
Las estadísticas oficiales de la Fiscalía General del Estado muestran que el año 2019 fue el más crítico, con un total de 57 carpetas de investigación iniciadas. En los años siguientes, bajo distintas administraciones estatales, las cifras han tenido variaciones importantes, bajando a 20 casos en 2022, pero subiendo nuevamente a 42 durante el año 2024. Aunque en el primer año del gobierno actual se reportó una baja del 40 por ciento, los especialistas señalan que estos números no cuentan la historia completa sobre las muertes violentas de mujeres por razones de género.
El desafío de las cifras y la justicia
A pesar de que el gobierno federal ha enviado presupuestos anuales que van desde 1.3 hasta 3.3 millones de pesos, la efectividad de este dinero está bajo la lupa de los académicos. Especialistas del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría de la Ibero Puebla advierten que una reducción en los números oficiales no siempre significa mayor seguridad. En muchas ocasiones, la baja en las estadísticas se debe a deficiencias al momento de clasificar el delito, lo que oculta la realidad de las muertes violentas de mujeres por razones de género.
La falta de una postura oficial por parte de la Fiscalía General del Estado ante las solicitudes de información agrava la percepción de impunidad en la entidad. Mientras la dependencia mantiene silencio, los registros indican que las mujeres de entre 18 y 35 años son quienes enfrentan el mayor riesgo en territorio poblano. Esta falta de transparencia dificulta el análisis profundo sobre por qué los recursos invertidos no han logrado erradicar por completo las muertes violentas de mujeres por razones de género.
Geografía de la violencia en el estado
El análisis territorial revela que la violencia no se reparte de forma igualitaria en todo el estado, concentrándose principalmente en zonas urbanas y de paso. La zona Metropolitana de Puebla, junto con municipios como Atlixco, Tehuacán, Tecamachalco e Izúcar de Matamoros, son los puntos donde se reportan con mayor frecuencia las muertes violentas de mujeres por razones de género. Estas localidades requieren de una coordinación interinstitucional mucho más sólida para que las acciones preventivas realmente lleguen a la población.
La Alerta de Género ha servido para hacer visible el grave problema de la violencia familiar, la cual ha mostrado niveles muy altos desde el año 2017. Sin embargo, los expertos consideran que mientras no existan castigos ejemplares y una mejor capacitación para quienes investigan los casos, el dinero invertido será insuficiente. La meta principal sigue siendo que ninguna mujer pierda la vida, garantizando que el estado sea un lugar seguro para todas, sin importar que se trate de muertes violentas de mujeres por razones de género.






