
9 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La administración actual ha salido en defensa de la decisión de demoler el Ala Este para dar paso a un ambicioso proyecto arquitectónico. Según informaron fuentes oficiales durante la reciente reunión de la Comisión de Planificación de la Capital Nacional, no era viable rescatar la estructura original debido a graves fallas que ponían en riesgo la estabilidad del edificio. Los funcionarios explicaron que esta medida es necesaria para avanzar con los planes del presidente para el complejo presidencial.
Josh Fisher, director de la Oficina de Administración, detalló que el Ala Este presentaba problemas críticos como una columnata inestable, filtraciones de agua constantes y una preocupante contaminación por moho. Tras realizar diversos estudios técnicos, el equipo concluyó que resultaba mucho más económico derribar la sección afectada que intentar una renovación costosa y compleja. Por ello, la demolición se presentó como la estrategia más efectiva a largo plazo para el nuevo salón de baile de Donald Trump.
Detalles del proyecto y su financiamiento
A pesar de las críticas, la Casa Blanca insiste en que el análisis de costos respalda la reconstrucción total sobre la restauración. Will Scharf, designado para dirigir la comisión, reconoció que existe un debate intenso y comentarios apasionados de diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, aclaró que la sesión técnica se centraría en los aspectos logísticos y no en las opiniones públicas, manteniendo firme la postura de seguir adelante con la creación de este salón de baile presidencial.
Por su parte, el National Trust for Historic Preservation ha interpuesto una demanda legal para intentar frenar la obra. La organización acusa al gobierno de ignorar leyes federales al no someter el proyecto a revisiones independientes ni esperar la aprobación formal del Congreso. Esta batalla legal pone bajo la lupa los 400 millones de dólares destinados a este espacio para eventos en la Casa Blanca, cuya construcción ya ha alterado significativamente el mapa histórico del recinto.
Cronología de una obra monumental
El plan para este edificio ha evolucionado drásticamente desde su anuncio inicial en julio pasado. Originalmente, se proyectó un espacio de 90 mil pies cuadrados para 650 invitados con un costo de 200 millones de dólares; no obstante, el mandatario decidió ampliar la capacidad a casi mil personas. Esta expansión duplicó el presupuesto estimado, convirtiendo al gran salón de la Casa Blanca en una de las obras más costosas y comentadas de la actual gestión administrativa.
Finalmente, se ha confirmado que el objetivo es entregar la obra terminada antes de que concluya el mandato presidencial en enero de 2029. Aunque se han compartido pocos detalles técnicos adicionales, se sabe que el financiamiento provendrá principalmente de donaciones privadas. Mientras la construcción avanza, el público sigue dividido entre quienes ven una modernización necesaria y quienes lamentan la pérdida de una pieza clave del patrimonio histórico estadounidense.






