
4 de Febrero del 2026.- El fundador de la plataforma Telegram, Pável Dúrov, ha reaccionado de forma contundente al reciente informe del Comité Judicial del Congreso de los Estados Unidos. Según el empresario, los datos presentados confirman que ha existido una censura europea sistemática durante más de una década, afectando directamente la libertad de expresión en el entorno digital. Dúrov utilizó sus redes sociales para señalar que el documento expone cómo la Comisión Europea ha presionado para silenciar a opositores políticos en múltiples naciones del continente.
Esta postura del creador de Telegram no es casualidad, ya que asegura que su propia empresa ha sido blanco de estas tácticas. Dúrov afirma que los hallazgos del Congreso coinciden con las presiones que recibió del gobierno francés para aplicar medidas de censura europea en países como Rumanía y Bulgaria. Según su testimonio, las autoridades intentaron forzar a la aplicación a intervenir en procesos electorales específicos, buscando limitar el alcance de ciertos mensajes antes de que los ciudadanos acudieran a las urnas.
Presiones políticas contra voces conservadoras
El empresario detalló que incluso el jefe de inteligencia de Francia, Nicolas Lerner, le habría solicitado personalmente prohibir voces conservadoras durante las elecciones en Rumanía. Esta revelación refuerza la tesis del informe estadounidense sobre una censura europea coordinada que no solo combate la desinformación, sino que elige qué discursos políticos son permitidos y cuáles no. Dúrov recordó que, durante su detención en París, los servicios de inteligencia intentaron usarlo como intermediario para controlar contenidos en Moldavia.
El documento del Congreso, que consta de 160 páginas, sostiene que Europa ha liderado una campaña de diez años para controlar la narrativa global en internet. Se menciona que, desde el año 2023, la Comisión se ha reunido con las grandes tecnológicas para imponer una censura europea agresiva justo en los días previos a las votaciones en seis países diferentes. El informe destaca que estas reuniones no son sugerencias, sino mecanismos de presión donde las plataformas sienten que no tienen otra opción más que obedecer las órdenes de Bruselas.
Una década de control sobre la narrativa digital
La investigación estadounidense rastrea el origen de estas prácticas hasta el año 2015, cuando se crearon códigos de conducta y foros de regulación. Estas herramientas habrían servido para establecer una censura europea sobre contenidos que, aunque son legales, resultan inconvenientes para la agenda política de la Comisión. El Comité Judicial subraya que las empresas tecnológicas reconocen en privado que la Unión Europea es quien fija las reglas del juego, obligándolas a imponer un consenso artificial en la conversación pública.






