
19 DE ENERO DEL 2026 – NACIONAL. Los obispos que integran la Provincia Eclesiástica de Acapulco lanzaron un fuerte llamado a todos los ciudadanos y creyentes para trabajar unidos en favor de la armonía social. Durante el XXXV Encuentro Provincial de Pastoral celebrado en la ciudad de Iguala, los líderes religiosos pidieron diseñar planes reales para que los hogares se conviertan en los principales lugares donde se fomente la paz ciudadana. En este evento, que reunió a representantes de las cuatro diócesis del estado, se enfatizó que la reconciliación y el consuelo deben ser las herramientas básicas para mejorar las relaciones entre las personas y sanar las heridas que afectan a la comunidad.
En su mensaje de año nuevo, los obispos señalaron que caminar juntos como una gran familia es la única forma de superar los retos actuales. Explicaron que la Iglesia debe adoptar un estilo de vida donde todos participen por igual, llevando siempre el mensaje de que la paz en el hogar debe reinar en cada casa. Los líderes católicos resaltaron que, así como Jesús creció con sabiduría y gracia junto a sus padres, las familias de hoy deben esforzarse por mantener los valores y la fe, especialmente aquellas parejas jóvenes que se dedican con amor al cuidado integral de sus hijos y de sus adultos mayores.
Desafíos sociales y la urgencia de restaurar la armonía
Los representantes de la Iglesia no ocultaron su preocupación por la situación que atraviesa el estado, afirmando que el corazón de la sociedad está lastimado por diversas problemáticas. Mencionaron que situaciones como la violencia familiar, los asesinatos, las desapariciones y la pobreza están destruyendo la estructura de los hogares, alejándolos de la paz social que tanto se necesita. Advirtieron que las adicciones están acabando con el futuro de muchos jóvenes y que la inseguridad obliga a muchas personas a dejar sus casas, convirtiendo espacios que deberían ser seguros en lugares donde crece el miedo y el desprecio por la dignidad humana.

Ante este panorama, la Iglesia considera que es urgente acompañar y fortalecer a las familias para que no caigan en la desesperanza o en el cansancio extremo. El pronunciamiento, firmado por monseñor Leopoldo González González y monseñor José de Jesús González Hernández, recalca que cuando no existe una verdadera paz espiritual, se generan rupturas generacionales donde los hijos olvidan a sus padres y los ancianos terminan en la soledad. Por ello, insisten en que defender la vida y la familia es la única ruta para que los más vulnerables se sientan protegidos y acompañados en todo momento.
Un camino de fe hacia el Jubileo 2031
Durante las reuniones de trabajo, los obispos también aprovecharon para organizar las actividades que se realizarán rumbo a la celebración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Este camino hacia el Jubileo 2031 busca que la fe sea un motor para la construcción de una paz duradera en todas las parroquias de Guerrero. Animaron a la población a no dejar pasar las iniciativas locales y a ver en la figura de la Virgen a una madre que cuida la vida y sana a los enfermos, siendo ella la guía principal en estos años de preparación y trabajo constante por el bien común.
Finalmente, los obispos recordaron con afecto a sus compañeros monseñor Dagoberto Sosa Arriaga y monseñor Joel Ocampo Gorostieta, pidiendo por su salud y agradeciendo su labor pastoral. El mensaje concluyó con la esperanza de que, con la ayuda de los mártires guerrerenses como San David Uribe y San Margarito Flores, la sociedad logre vivir en unidad. La meta final de este llamado es que en cada rincón de Guerrero, a pesar de las dificultades actuales, la vida triunfe y se logre establecer una verdadera paz comunitaria que beneficie a las futuras generaciones.






