
6 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante un tribunal federal en Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Durante la audiencia, Maduro sorprendió a los asistentes al declararse «no culpable» y denunciar públicamente que fue víctima de un secuestro por parte de las fuerzas especiales estadounidenses el pasado sábado. El mandatario afirmó con firmeza que se considera un «prisionero de guerra», exigiendo que se respeten sus derechos bajo tratados internacionales tras su traslado forzado a Estados Unidos.
La presentación judicial ocurrió en Manhattan, donde el juez Alvin Hellerstein leyó los cuatro cargos criminales que pesan sobre la pareja. Vestidos con uniformes de reos, Maduro y Flores escucharon las acusaciones que los vinculan con actividades ilícitas durante décadas. A pesar de la gravedad de la situación, el líder chavista insistió en que sigue siendo el presidente constitucional de su país y que su detención en suelo estadounidense viola las leyes de las naciones, calificando todo el proceso como una operación ilegal y fuera de toda norma diplomática.
La defensa legal y el estado de salud de los detenidos
El abogado Barry Pollack, conocido por defender anteriormente a Julian Assange, asumió la representación de Maduro y cuestionó de inmediato la legalidad del «secuestro militar». Pollack señaló que, al tratarse del mandatario de un Estado soberano, el procedimiento judicial en Estados Unidos enfrenta serias dudas jurídicas que deben resolverse. Asimismo, la defensa solicitó atención médica urgente para Maduro, mientras que el abogado de Cilia Flores denunció que ella presenta heridas significativas, incluyendo golpes en las costillas y una posible fractura, tras el operativo de captura.
El juez Hellerstein, de 92 años, ordenó que se brinde atención médica inmediata a ambos y que se respete su derecho a visitas consulares por ser ciudadanos extranjeros. Durante la sesión, Cilia Flores se identificó ante la corte como la «primera dama» de Venezuela y reafirmó su completa inocencia ante los delitos que se le imputan. Este proceso penal en territorio estadounidense ha generado un gran interés mundial, especialmente por la participación de fiscales federales que han actualizado una acusación que originalmente se redactó en el año 2020.
Cargos criminales y contexto de la acusación
La acusación formal sostiene que Maduro lidera un gobierno que ha protegido y promovido el narcoterrorismo mediante alianzas con grupos criminales internacionales. Los fiscales mencionan vínculos con organizaciones como el cártel de Sinaloa y las FARC, acusando al mandatario de permitir la importación de cocaína y la posesión de armamento pesado. Para la justicia norteamericana, este juicio contra el gobierno venezolano busca desmantelar una red que, según sus informes, ha utilizado el poder del Estado para actividades ilegales entre los años 1999 y 2025.
Mientras dentro del tribunal se desarrollaba la audiencia, afuera se registraron protestas de grupos que rechazan la intervención militar de Washington en Sudamérica. Por otro lado, un grupo menor de venezolanos celebró lo que consideran el fin de una era política. Al terminar la sesión, la pareja fue trasladada en helicóptero de regreso a la cárcel federal en Brooklyn bajo custodia de la DEA. El juez ha programado la próxima cita para el 17 de marzo, marcando el inicio de lo que promete ser un largo y complejo litigio internacional en Nueva York.
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