
El Gobierno de narcofumigaciones Colombia ha decidido retomar la erradicación de cultivos de coca utilizando el controvertido herbicida glifosato, esta vez mediante drones con tecnología avanzada. La medida fue anunciada por el ministro de Defensa, general en retiro Pedro Arnulfo Sánchez, quien detalló que el programa comenzará en marzo en zonas con presencia de violencia o coerción, buscando reducir riesgos para el personal encargado de la erradicación.
Sánchez destacó que la estrategia aérea con drones podría incrementar la eficiencia entre un 30 % y un 50 % en comparación con la erradicación manual. “Elimina el riesgo de que nuestros policías pisen un campo minado y reduce la posibilidad de ataques”, afirmó. Además, el plan cuenta con el apoyo del Departamento de Estado de EE.UU., a través de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), reforzando la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico.
Por qué genera polémica
La polémica surge porque, en 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, y la Corte Constitucional colombiana suspendió el programa de aspersiones aéreas debido a riesgos sanitarios y ambientales. Aunque Sánchez reconoció los posibles daños del herbicida, sostuvo que los drones permitirán un control más preciso, pulverizando a apenas 1,5 metros de los cultivos, minimizando la dispersión hacia zonas cercanas.
Sin embargo, líderes campesinos han mostrado su rechazo. William Orozco, representante de comunidades rurales, recordó que hace 20 años el glifosato ya se utilizó sin resultados sostenibles y con graves efectos en la salud. Señaló que mujeres embarazadas y niños fueron los más afectados, con casos de malformaciones y fallecimientos, evidenciando la preocupación por las secuelas a largo plazo del químico en el territorio.






