
5 ENERO 2026- INTERNACIONAL- La muerte de un streamer español durante una transmisión en directo ha generado una fuerte sacudida en el ecosistema digital y ha reactivado el debate sobre los límites del contenido extremo en redes. Sergio Jiménez Ramos, de 37 años, conocido como Sancho o Sssanchopanza, falleció la noche de Año Nuevo mientras participaba en un reto que implicaba el consumo excesivo de drogas y alcohol, todo frente a una audiencia que pagaba donaciones para proponer desafíos cada vez más arriesgados.
El caso del streamer español ocurrió en una videollamada privada, un formato cada vez más usado para evadir controles de plataformas abiertas. De acuerdo con información difundida por medios locales, el reto fue inspirado en el modelo de contenidos virales y extremos impulsado por el influencer Simón Pérez, una figura conocida por normalizar dinámicas peligrosas a cambio de dinero y visibilidad.

Streaming extremo y presión de la audiencia
El crecimiento del streamer español Sancho estuvo ligado a este tipo de contenidos, donde la presión de la audiencia juega un papel central. Los seguidores no solo observan, sino que influyen de manera directa en las decisiones del creador, incentivando conductas que ponen en riesgo su salud.
Tras el fallecimiento, Simón Pérez publicó un video en el que explicó que el streamer español habría consumido hasta seis gramos de drogas en un lapso de tres horas. Aunque aseguró haber advertido sobre los riesgos, el hecho dejó en evidencia la falta de controles reales y la normalización de prácticas que pueden terminar en tragedia.

Las autoridades reaccionaron rápidamente. Los Mossos d’Esquadra abrieron una investigación y se realizó una autopsia para determinar las causas exactas de la muerte. Además, se analiza el papel de las plataformas de videollamadas privadas y grupos cerrados en redes sociales, espacios donde el streamer español y otros creadores encuentran menos restricciones para realizar este tipo de transmisiones.






