
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) respondió con firmeza a las recientes declaraciones del senador estadounidense Ted Cruz, quien sugirió una intervención conjunta entre Estados Unidos y México para combatir al crimen organizado. El gobierno mexicano dejó claro que la seguridad en su territorio no es negociable y corresponde exclusivamente a las autoridades nacionales.
En un comunicado oficial, la Cancillería reiteró que la soberanía de México es irrenunciable y que, si bien existe cooperación binacional en materia de seguridad, esta debe respetar las leyes mexicanas, los tratados internacionales y los principios de igualdad entre naciones. La SRE también señaló que esa cooperación no implica subordinación ni injerencia.
La reacción se da luego de que Ted Cruz, durante una conferencia de prensa en la Embajada de EE.UU. en la Ciudad de México, propusiera que ambos países trabajaran “como amigos” para enfrentar a los cárteles, sugiriendo un modelo similar al Plan Colombia. Sin embargo, el senador evitó detallar el alcance de esa propuesta, lo que generó sospechas sobre una posible injerencia militar.
De inmediato, la Cancillería mexicana reforzó su postura: “La seguridad nacional es un asunto que compete únicamente al Estado mexicano”. Esta declaración fue respaldada por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, quien sostuvo una reunión con el senador Cruz y le transmitió personalmente el mensaje.
La SRE explicó que la cooperación actual con EE.UU. en temas de seguridad se rige bajo cuatro principios: responsabilidad compartida, respeto mutuo, confianza y no subordinación. Esta estrategia fue delineada por la presidenta Claudia Sheinbaum como parte de su visión para mantener la dignidad de México en el escenario internacional.
La propuesta de Cruz fue vista por muchos analistas como una presión diplomática disfrazada de ayuda. Mientras afirmaba que el objetivo común era “derrotar a los cárteles”, sus declaraciones fueron interpretadas por sectores mexicanos como un intento de revivir viejos modelos de intervención extranjera, lo cual ha sido históricamente rechazado por el país.
Desde el gobierno de México se dejó en claro que cualquier intento por imponer condiciones o “ofertas” en materia de seguridad no será aceptado. Si bien existe disposición al diálogo, este debe estar enmarcado dentro del respeto a la autonomía del país. “La colaboración no es sumisión”, puntualizó la SRE.
Con este posicionamiento, el gobierno mexicano reafirma su política exterior basada en la defensa de la soberanía nacional. En un contexto donde las tensiones bilaterales por seguridad, narcotráfico y cooperación siguen latentes, México traza una línea clara: la lucha contra el crimen se hará, pero a la manera de México y bajo sus propias reglas.