
9 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El gobierno de México dio un paso importante en su política de solidaridad internacional este lunes al enviar un cargamento de ayuda humanitaria hacia la isla de Cuba. Dos buques de la Secretaría de Marina zarparon con más de 800 toneladas de víveres, alimentos básicos y artículos de higiene personal. Esta acción busca mitigar la severa crisis de suministros que atraviesa el país caribeño, reafirmando los lazos históricos y los principios de apoyo mutuo que han caracterizado la relación entre ambas naciones durante décadas.
La Presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que esta ayuda humanitaria es solo el inicio de un plan más amplio, ya que se preparan 1,500 toneladas adicionales para las próximas semanas. El desabasto de combustible en los principales aeropuertos de Cuba y la falta de insumos médicos han puesto a la isla en una situación crítica. Con este envío, México se posiciona como un aliado estratégico en la región, priorizando la asistencia a la población civil que padece los efectos de la escasez económica y energética.
Logística del traslado de la ayuda humanitaria
Los navíos encargados de transportar la ayuda humanitaria, identificados como el Papaloapan e Isla Holbox, llevan consigo granos, aceite, leche en polvo y materiales de limpieza. La logística fue coordinada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, asegurando que los productos lleguen directamente a los centros de distribución en Cuba. Se espera que el trayecto dure un par de días antes de que los suministros comiencen a ser repartidos entre las familias más necesitadas, bajo la supervisión de autoridades de ambos países.
Impacto regional de la ayuda humanitaria mexicana
El anuncio de esta ayuda humanitaria ha generado diversas reacciones en el panorama internacional, destacando el rol de México como líder en cooperación latinoamericana. Mientras algunos sectores cuestionan el gasto interno, la administración federal sostiene que la estabilidad de los países vecinos es fundamental para la seguridad y el orden en el continente. Este movimiento refuerza la imagen de una diplomacia mexicana activa y comprometida con las causas sociales más allá de sus fronteras terrestres y marítimas.






