
Los mercados financieros globales registraron fuertes ajustes este lunes tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han desatado una crisis energética y geopolítica con implicaciones económicas directas. El precio del petróleo y del gas natural experimentó subidas históricas, mientras que las bolsas de valores sufrieron descensos generalizados ante el aumento de la incertidumbre.
La guerra en Oriente Medio ha puesto presión sobre los precios del crudo: los futuros del petróleo Brent y West Texas Intermediate se dispararon hasta casi un 14 % en la apertura de mercados, alcanzando niveles no vistos en meses, debido al riesgo de interrupciones en los flujos de energía que transitan por el estrecho de Ormuz, vía por donde pasa alrededor del 20 % del petróleo comercializado mundialmente.
El gas natural europeo también reaccionó con fuerza, con aumentos importantes en los precios de futuros, ya que la guerra pone en riesgo la exportación de gas natural licuado desde productores clave como Qatar, lo que presiona aún más los costos energéticos en Europa y otras regiones.
En el sector bursátil, los principales índices mundiales respondieron negativamente: las bolsas europeas registraron caídas significativas, particularmente en sectores como turismo, transporte y banca, mientras que las empresas energéticas experimentaron subidas al reflejar el alza de los combustibles. El Ibex 35 cayó más de 2 %, y otros mercados globales también mostraron tendencia bajista.
Este impacto no se limita a las materias primas: analistas advierten que el incremento de los precios del petróleo y del gas podría traducirse en una presión al alza sobre la inflación global, afectando desde el costo de los combustibles hasta los precios de los productos básicos, y complicando las perspectivas económicas para diversos países.





