
3 de Febrero del 2026.- Tras meses de intensas batallas legales y una resistencia que parecía inamovible, Bill y Hillary Clinton han decidido dar un paso atrás en su postura. En un giro inesperado de los acontecimientos, la pareja política más influyente de las últimas décadas aceptó presentarse ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. Este acuerdo de último minuto se produjo justo cuando el comité se preparaba para votar cargos graves que podrían haber tenido consecuencias legales directas sobre ellos, marcando un hito en la investigación sobre el caso Epstein.
La decisión se comunicó apenas unas horas antes de que se formalizaran los cargos de desacato. Según los informes, los abogados de la familia notificaron al panel que sus clientes están dispuestos a participar en deposiciones bajo juramento. A cambio de esta cooperación, han solicitado formalmente que se detengan los procedimientos de castigo que incluyen multas económicas y la posibilidad de tiempo en prisión. Esta medida busca suavizar la tensión en torno a lo que muchos consideran la sombra más persistente del expediente Epstein.
El factor decisivo para la declaración
El presidente del comité, James Comer, se ha mantenido firme en su postura de no ceder ante las condiciones previas de los Clinton. Aunque el acuerdo verbal existe, Comer advirtió que aún no hay un documento firmado que garantice la comparecencia. Anteriormente, los Clinton habían intentado ofrecer alternativas menos rigurosas, como entrevistas transcritas o declaraciones por escrito, pero estas opciones fueron rechazadas de inmediato. El objetivo del Congreso es obtener testimonios directos y detallados sobre cualquier vínculo relacionado con la trama Epstein.
La presión no solo vino del ala republicana, sino que sorprendentemente contó con el apoyo de varios legisladores demócratas. Al menos nueve miembros del partido oficialista se unieron a la petición de transparencia total, argumentando que nadie debe estar por encima de la ley cuando se trata de asuntos de interés público. Esta pérdida de apoyo interno fue, probablemente, el motor que impulsó a los Clinton a ceder para evitar un escándalo mayor derivado de las investigaciones del escándalo Epstein.
Antecedentes y conexiones bajo la lupa
La relación de Bill Clinton con el fallecido financiero ha sido objeto de escrutinio público durante más de dos décadas. Aunque el expresidente no enfrenta cargos criminales directos, su nombre aparece en múltiples bitácoras de vuelo y documentos judiciales que han salido a la luz recientemente. Los investigadores buscan aclarar la naturaleza de estos encuentros y si existía conocimiento de las actividades ilícitas que se llevaban a cabo en las propiedades del magnate, un punto crítico para entender la red del asunto Epstein.






