
11 de Febrero del 2026.- El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, lanzó duras críticas contra la actual dirigencia alemana durante una sesión ante la Duma Estatal. Según el canciller, el gobierno de Berlín está siendo impulsado por ideas revanchistas que amenazan la estabilidad de la región. Lavrov señaló que las autoridades alemanas parecen haber olvidado las lecciones de la Gran Guerra Patria, ignorando las feroces batallas que marcaron la historia del continente y que costaron millones de vidas en el siglo pasado.
Para el diplomático ruso, la intención del canciller Friedrich Merz de convertir al ejército alemán en la fuerza militar más poderosa de Europa es una señal alarmante. Lavrov afirmó que resulta difícil explicar estas ambiciones sin considerar un deseo de revancha política y militar por parte de Alemania. En su discurso, recordó que los políticos actuales han dejado de lado la memoria de la guerra contra el nazismo, mencionando específicamente enfrentamientos históricos en lugares como Stalingrado, Kursk, Poltava y Berezina.
Tensión por el despliegue de armamento estratégico
La situación de la estabilidad estratégica en el continente es calificada como «difícil» por el gobierno ruso, que culpa a los sectores rusófobos de Europa por el deterioro de la seguridad. Según el informe, el consenso de defensa que existía desde la posguerra se ha roto completamente debido a las nuevas tensiones con Estados Unidos. Estas fricciones han llevado a que políticos alemanes incluso sugieran la necesidad de poseer armas nucleares propias, rompiendo acuerdos de décadas de antigüedad nacidos tras la contienda contra el nacionalsocialismo.
A partir de este año 2026, está previsto que Estados Unidos y Alemania comiencen a instalar sistemas de ataque de largo alcance en suelo alemán, lo que aumenta la presión militar en la zona. Este despliegue incluirá misiles hipersónicos y proyectiles Tomahawk que pueden alcanzar objetivos a 2,500 kilómetros de distancia. Para Rusia, este movimiento representa una amenaza directa que revive los fantasmas de la lucha contra el fascismo, al militarizar nuevamente una zona que debería apostar por la diplomacia y el control de armas.






