
19 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El secretario general de la alianza, Mark Rutte, confirmó recientemente que las naciones integrantes de la organización mantienen conversaciones constantes para definir la mejor estrategia ante el bloqueo actual. Esta vía marítima es fundamental para el comercio global, y su cierre ha provocado un impacto dramático en el suministro mundial de petróleo, elevando los costos de energía en diversos continentes. Los aliados coinciden plenamente en que la reapertura del estrecho es una prioridad absoluta para estabilizar la economía internacional y garantizar el libre tránsito de mercancías esenciales.
A pesar de la urgencia compartida, la implementación de una solución militar no ha sido sencilla debido a las posturas variadas de los países miembros. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha solicitado de manera repetida que otras naciones envíen buques de guerra para escoltar a los convoyes de petroleros y asegurar la reapertura del estrecho. Hasta el momento, ninguna otra nación de la alianza noratlántica se ha sumado formalmente a esta petición de escolta armada, lo que refleja una cautela generalizada ante la posibilidad de escalar el conflicto en la región.
El papel de Argentina y los nuevos sistemas de defensa
En un giro inesperado, el gobierno de Javier Milei en Argentina ha manifestado una disposición distinta a la de los socios tradicionales de la alianza. El secretario de Comunicación, Javier Lanari, indicó que, si Estados Unidos lo solicita, el país sudamericano no descartaría enviar tropas o buques para colaborar en la reapertura del estrecho. Sin embargo, fuentes militares dentro de Argentina han puesto en duda esta posibilidad, señalando que el país no cuenta actualmente con las condiciones técnicas ni operativas necesarias para participar en una misión de tan alta complejidad y riesgo.





