
6 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La relación entre Bogotá y Washington ha llegado a su punto más bajo en dos siglos debido a las recientes acciones militares en el continente. El segundo mandato de Donald Trump ha marcado un giro agresivo, pasando de los insultos y la expulsión de ciudadanos colombianos a amenazas directas de una intervención militar. Esta tensión escaló tras el bombardeo a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro, actos que el gobierno colombiano considera una violación flagrante al derecho internacional y una herida profunda a la estabilidad de la región.
El presidente Gustavo Petro ha respondido con firmeza ante las advertencias provenientes del norte, asegurando que está dispuesto a retomar las armas si es necesario para defender la soberanía nacional. El mandatario recordó su pasado en el grupo M-19 y su papel en la creación de la Constitución de 1991 para dejar claro que su compromiso con la democracia no significa debilidad. En sus declaraciones, calificó la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos como el resultado de una política «aberrante» que ha destruido el Estado de Derecho a nivel mundial para imponer intereses particulares.
Amenazas de invasión y soberanía nacional
La situación se tornó aún más personal cuando Donald Trump lanzó un «que se cuide» dirigido a Petro, lo que fue interpretado como una amenaza directa contra la vida del líder colombiano. Ante esto, el gobierno de Colombia ha endurecido su postura, exigiendo lealtad absoluta a las fuerzas militares y advirtiendo que cualquier oficial que no defienda la bandera tricolor será apartado de su cargo. Esta crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos ha puesto sobre la mesa la posibilidad real de un enfrentamiento, algo nunca visto en los más de 200 años de historia compartida entre ambas naciones.
Petro también ha denunciado una supuesta intervención extranjera en las próximas elecciones colombianas, señalando al secretario de Estado, Marco Rubio, de manipular fondos para favorecer a la extrema derecha. Según el presidente, se están utilizando recursos del Banco Interamericano de Desarrollo para influir en la política interna del país. Esta acusación añade una capa de complejidad a la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, ya que sugiere que Washington no solo busca presionar militarmente, sino también cambiar el rumbo democrático de la nación mediante tácticas económicas.
La frontera y el riesgo de una guerra regional
Un punto de gran preocupación es la frontera de 2,220 kilómetros que comparten Colombia y Venezuela, una zona donde viven más de seis millones de personas. La porosidad de este territorio hace que cualquier conflicto armado facilite el movimiento de grupos guerrilleros, narcotraficantes y delincuencia común. La crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos afecta directamente la seguridad de estas poblaciones, que ahora quedan atrapadas en medio de una posible escalada bélica que amenaza con incendiar a toda la región de la Gran Colombia.
Finalmente, mientras el expresidente Álvaro Uribe ha manifestado su respaldo a las acciones de Trump contra el gobierno venezolano, Petro ha convocado a movilizaciones masivas en todo el país. El presidente colombiano busca unificar a América Latina, desde México hasta la Patagonia, en un movimiento de emancipación frente a lo que considera un nuevo imperialismo. Esta crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos vivirá un momento clave este miércoles, cuando se espera que miles de personas se manifiesten en la Plaza de Bolívar en apoyo a la soberanía nacional.
El impacto económico del «camino verde»






