
19 de Febrero del 2026.- El inicio del Miércoles de Ceniza marca el comienzo de la Cuaresma, un periodo de cuarenta días que la Iglesia Católica describe como una oportunidad de gracia y renovación personal. Para el padre Lorenzo Hermilo Chan Dzul, este tiempo no es simplemente un rito que se repite cada año, sino un verdadero peregrinaje espiritual diseñado para estrechar la unión con Dios. Según el presbítero, esta es una tradición que se mantiene muy viva entre las familias, quienes acuden fielmente a las parroquias para recibir la señal de la cruz en la frente.
Este tiempo litúrgico es considerado por los especialistas religiosos como un «tiempo de amor» en el que se invita a todos los fieles a reflexionar sobre la fragilidad del ser humano. Al acudir a la imposición de la ceniza, las personas reconocen sus propias debilidades frente a lo divino, recordando frases bíblicas que mencionan que el hombre es polvo y en polvo se convertirá. Es un ejercicio de humildad que busca que cada individuo entienda que necesita de una guía espiritual para mejorar su comportamiento diario y su relación con el prójimo.
Pilares fundamentales de la temporada cuaresmal
Durante este camino que conduce hacia la celebración de la Pascua, existen tres puntos que son la base para cualquier creyente: el ayuno, la oración y la limosna. El padre Lorenzo enfatizó que el ayuno es una herramienta vital para entender nuestra condición humana y puede ofrecerse como un sacrificio por los pecados propios o por la conversión de los seres queridos. La Iglesia marca como días obligatorios para esta práctica el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, aunque muchos deciden extender estas acciones durante más días.
Es fundamental aclarar que recibir la ceniza no debe interpretarse como un perdón automático de las faltas cometidas, sino como un compromiso visual de cambio. Los líderes religiosos sugieren que este acto sea un referente para buscar una confesión formal y así poder acercarse a la comunión con una disposición renovada y limpia. La meta final de la etapa de Cuaresma es que la comunidad recupere los valores perdidos y se prepare dignamente para los eventos que representan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Nuevas formas de vivir la preparación espiritual
En la actualidad, la forma de cumplir con las penitencias ha evolucionado para adaptarse a los tiempos modernos y a los retos de la sociedad actual. Integrantes de diversos apostolados sugieren que, además del ayuno de alimentos, se pueden realizar sacrificios relacionados con la tecnología. Por ejemplo, ofrecer un día sin utilizar el teléfono celular o la televisión puede ser una excelente forma de desconectarse del ruido externo y enfocarse en una transformación interna mucho más profunda y sincera durante estos cuarenta días.






