
Los intentos cubanos de liberación del yugo español se vieron entorpecidos durante décadas por la férrea resistencia de la Corona y por los intereses expansionistas de EE.UU. en el Caribe, que observaba a la isla como pieza estratégica en su proyección hemisférica.
Este 24 de febrero, Cuba conmemora el 131.º aniversario del inicio de la llamada Guerra Necesaria (1895), un levantamiento coordinado en más de trescientas localidades contra la dominación española. El movimiento fue liderado por el político y pensador José Martí (1853-1895), quien concibió la contienda como la fase definitiva para alcanzar la independencia de la isla.
Aquel día se escuchó el grito independentista de manera simultánea en ciudades del oriente cubano como Santiago de Cuba, Guantánamo, San Luis, El Cobre, El Caney, Alto Songo, Bayate y Baire.
El nombre de Baire, situado a unos 75 kilómetros de Santiago de Cuba, quedó como símbolo del alzamiento y pasó a la historia como el “Grito de Baire”, convertido en emblema del reinicio de la guerra independentista.
Un recomienzo tras décadas de frustración
La Guerra Necesaria marcó el reinicio de la lucha por la independencia luego de varios intentos fallidos a lo largo del siglo XIX. Los combatientes independentistas, conocidos como mambises, retomaron las armas bajo la conducción estratégica y política de Martí, considerado el Apóstol de la Independencia de Cuba.
El precedente inmediato había sido el levantamiento del 10 de octubre de 1868, encabezado por el mayor general Carlos Manuel de Céspedes, quien proclamó la independencia en el histórico “Grito de Yara”, en su ingenio La Demajagua. Ese acto dio inicio a la Guerra de los Diez Años (1868-1878), conflicto que concluyó sin lograr la emancipación definitiva de la isla.
Tras aquella guerra y la llamada “Guerra Chiquita” (1879-1880), el independentismo cubano quedó fragmentado y debilitado. Desde el exilio, Martí trabajó durante años en la reorganización de las fuerzas patriotas y en la creación del Partido Revolucionario Cubano, con el objetivo de articular una nueva insurrección que evitara los errores del pasado y garantizara la unidad entre civiles y militares.
“Con todos y para el bien de todos”
Para la Guerra Necesaria, Martí lanzó el llamado con el lema: “Con todos y para el bien de todos”, una consigna que buscaba integrar a blancos y negros, antiguos esclavos, campesinos y sectores urbanos en un proyecto común de nación. La guerra no solo pretendía romper el dominio español, sino también sentar las bases de una república soberana, justa y sin esclavitud.
La contienda se desarrolló entre 1895 y 1898. Sin embargo, la intervención de Estados Unidos en la fase final del conflicto —tras la explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana— derivó en la guerra hispano-estadounidense y cambió el rumbo del proceso independentista. Aunque España fue derrotada y abandonó la isla, Cuba quedó bajo ocupación militar estadounidense hasta 1902, lo que marcó el inicio de una nueva etapa de tensiones sobre su soberanía.

